El Clos de los Siete presentó el vino de su nueva cosecha, la 2017, en un encuentro vía Zoom dirigido por el propio Michel Rolland desde Bordeaux (Francia).

El Clos de los 7 es un predio de 850 hectáreas ubicadas en Vista Flores, Tunuyán, en pleno Valle de Uco, donde hay cinco bodegas de capitales franceses, cuatro de las cuales (Monteviejo; Rolland; Cuvelier; y Diamandes) aportan sus productos para realizar este vino, cuyo corte y dirección técnica está supervisada directamente por el famoso enólogo francés.

Para el encuentro, dirigido a un grupo de periodistas -entre los que se encontraba EcoVinos- nos enviaron una botella de este icónico vino, junto a una tabla de fiambres y quesos con una excelente presentación y calidad, de Almacén Divino (el nuevo emprendimiento de la periodista y chef Rosario Díaz Araujo).

Este excelso blend tiene una composición de 52% Malbec; 21% Merlot; 15% Syrah; 7% Cabernet Sauvignon; 3% Petit Verdot; y 2% Cabernet Franc. Su crianza fue en roble francés durante 11 meses, con el 70% en barricas (una tercera parte de barrica nueva, otra tercera parte de segundo uso, y el 33% restante de tercer uso), y el 30% en cubas.

-¿Michel, háblenos de este Clos de los Siete 2017?

-En la cosecha 2017 llovió mucho. De mi experiencia de 30 años en la Argentina es la que recuerdo con más lluvias de todas. Fue un año en el que veníamos con una primavera con heladas y temperaturas más frías que lo habitual y de un clima levemente más cálido y menos lluvioso que lo normal durante el invierno. Fue una cosecha que se caracterizó por bajos rindes, aunque de una excelente calidad. Nuestro promedio es de un millón de botellas por cada cosecha, pero de esta 2017 obtuvimos 790 mil. Ya veníamos de una muy baja producción en la cosecha 2016 por el fenómeno del ‘Niño’ con solo 650 mil botellas.

-¿Cuál es el valor retail de este vino?

-Va a llegar al público a $950 en el mercado interno y U$S 20 en Estados Unidos…(se rió cuando se hablaba de los distintos tipos de cambio que hay en la Argentina y sentenció:) Yo conozco un solo dólar.

-¿Qué puede decir sobre sus notas de cata?

-Clos de los Siete 2017 presenta en la copa un color rojo profundo con destellos púrpuras propios del Malbec. En nariz se percibe un aroma intenso y completo, con sutiles notas a frutas y especias. En boca es posible percibir taninos maduros y dulces complementados por una agradable acidez y fineza. Este vino se muestra vivaz, con buen cuerpo y a la vez con un estilo amable, para lograr el estilo que caracteriza a Clos de los Siete a través de los años.

-Hoy es el Día Mundial del Cabernet Sauvignon, y es una variedad que está en todo el mundo pero es muy típica de Bordeaux, ¿Allá tiene algún tipo de injerencia esta fecha?

-A mi me sorprende, porque yo no lo sabía. No, acá se habla de lo que produce cada Chateau en particular y no de los varietales.

-Hoy todo el mundo quiere vender vinos a China. ¿Cómo ve ese mercado?

-Las ventas subieron enormemente, por eso yo pienso que China es un mercado potencialmente enorme, que va a seguir bien porque tomar vino ya es parte de China. Pero hay tanto por hacer porque es tan nuevo ese mercado (en cuanto al consumo de vinos). Yo fui a China hace 25 años y no se tomaba nada, pero nada de vino, por eso es realmente algo nuevo y hay mucho futuro ahí. Pero vendiendo buen vino y a buen precio y haciendo buen marketing en ese país se pueden obtener muy buenos resultados. Hay mucho trabajo por hacer, un trabajo serio. Con Ramiro (Barrios) lo sabemos y tratamos de vender en China, y en cada una de nuestras reuniones no estoy del todo contento porque no vendemos suficiente, pero yo sé que es complicado, pero el mercado está y es un mercado sólido, por eso pienso que el futuro me parece muy bueno en China.

-¿Qué opina de los blancos de la Argentina?

-Los blancos argentinos…hay de todo, y también hay muy buenos. Entonces si hay muy buenos, podemos hacer muy buenos blancos.

-¿Y va a haber un Clos de los Siete Blanco?

-El tema de hacer un Blanco del Clos de los Siete es una pregunta que nos hacemos nosotros también. El problema es que todavía no tenemos el viñedo y no tenemos el suficiente suelo para hacerlo porque Clos de los Siete no se puede hacer sólo 15 mil o 20 mil botellas por ejemplo, sino que tenemos que hacer un número bastante interesante. Por eso en nuestras reuniones siempre nos preguntamos: ¿cuándo vamos a hacer un blanco? Que no existe por el momento. Seguro que un día va a salir, pero no sé cuándo. Clos de los Siete está manejado actualmente por la segunda generación, yo soy el viejito (72 años) por lo que yo creo que la segunda generación un día va a salir con un blanco.

-¿El Malbec tiene que seguir siendo nuestro principal representante en el mundo?

-Sí, porque tiene una gran expresión y es distinto en diferentes lugares. La primera vez que vine a la Argentina fue en 1988 a Salta. Estuve en Cafayate e hicimos con Arnaldo Etchart el Arnaldo B y conocí San Pedro de Yacochuya que es un lugar fenomenal, y el San Pedro de Yacochuya tiene una gran expresión, distinta a los Malbec de Mendoza, o a los de Neuquén. Cada uno de ellos tiene una gran expresión, pero con una personalidad distinta y bien definida. Y eso es fundamental.

-¿Cómo percibe la comunicación y la promoción de los vinos de Argentina en los mercados externos?

– (se sonrió…) Argentina está andando bien. Hay que pensar que a fin de los años 90 y hasta 2001 momento de crisis importante en la Argentina, la exportación era muy baja, y entonces los argentinos se pusieron a exportar, porque eso provocó que haya bajado también el consumo interno por lo tanto había que vender afuera. Yo creo que en los diez años siguientes hasta aproximadamente 2010-2011 Argentina fue uno de los países que aumentó más a la exportación y la venta de vinos. Después tuvimos mala suerte por la crisis Internacional del 2008 de las hipotecas subprime (colapso de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos) que bajó el consumo mundial de vinos. Pero Argentina tenía ya una buena proyección, después se empezó a aumentar nuevamente el consumo internacional y se estabilizó y hoy está todo mucho más tranquilo, pero no hay milagros en este sentido. Pero Argentina ya ha logrado tener su espacio, pese a los pocos años que tiene en el mundo global del vino, ya consiguió tener muy buena fama y entonces no hay que pensar que Argentina está atrasada. Hay que seguir trabajando, por supuesto, porque el mercado está muy competitivo. Es una competición muy fuerte porque ahora los vinos son buenos en todos lados, ya sea de Europa o del Nuevo Mundo, pero insisto que Argentina ya tiene su espacio, y nosotros en el Clos de los Siete vendemos bastante vino.

-¿Hay una tendencia hacia los vinos orgánicos, pero mencionó a los “orgánicos tontos”?

-Hay una tendencia que se puso de moda y respeto y valoro la producción orgánica en general, pero en muchos casos se trata más bien de una cuestión de marketing antes que filosófica. Por eso he notado la proliferación de los “orgánicos tontos”. Es decir, vinos “intomables”. Hay muchos sommeliers que le ponen un valor especial por ser orgánicos, y a esos los denomino “orgánicos tontos”, porque es un “orgánico intomable”. Y hay mucho de eso. Por ejemplo, nuestro viñedo de Val de Flores es orgánico, pero no lo reflejamos en la etiqueta, porque no lo quiero vender por orgánico, yo quiero vender buen vino.

-¿Y los vinos en lata?

-El vino quizá esté necesitando una nueva historia. Y la lata puede ser esa historia.(nuevamente sonríe…) Pero si hablo del vino en lata aquí, en Bordeaux, me van a tratar de loco. Pero siempre el mercado tiene la razón, y hay que estar abierto a las nuevas tendencias de los jóvenes. Otro tema es la madera, y mis vinos siempre tienen madera, pero es muy cara y también se pueden hacer buenos vinos sin madera. Pero lo importante es diferenciar los vinos buenos de los vinos malos.