Periodista

Natalia Soler, gerente de Disensa en Argentina, estuvo en Mendoza para inaugurar el primer Disensa Max de la provincia y el tercero a nivel país. En un cargo clave, en una empresa que pertenece a Holcim y en un rubro como el de la construcción, donde las mujeres comienzan a aparecer y diferenciarse, uno de sus principales objetivos pasa por profesionalizar tanto los corralones como los distintos tipos de formato con los que la marca avanza en el mercado.

Con una gran presencia local, Disensa cuenta con 60 puntos de venta en Mendoza, 15 de ellos fueron abiertos en los últimos dos meses en tanto que esperan abrir unos 10 más antes de que finalice 2021. La firma hoy suma 400 locales en todo el país y 2500 a nivel región. Dentro de tres años (2024), la apuesta es crecer a más de 1.100 negocios en Argentina con una fuerte impronta en la modalidad de venta indirecta.

A Natalia Soler –licenciada en Administración de Empresas- experiencia le sobra ya que, con solo 6 meses en el Disensa, viene de manejar el rubro retail en una firma como Shell en la que pasó por diversas áreas relacionadas a la venta y el marketing y en donde llevó adelante, hasta el año pasado, 12 estaciones de servicio en Gran Buenos Aires y Capital con una total de 300 personas a cargo entre gerentes, encargados y playeros.

– ¿Cómo fue el cambio de rubro?

– Shell fue una universidad para mí, pero cuando me llamaron consideré que era un buen momento para cambiar, más allá de que no hay grandes diferencias entre un ámbito y otro. En los combustibles, al principio había una gran predominancia masculina en los puntos de venta, lo que hoy ya se ha equiparado y –espero- también comience a pasar en la construcción. Además, como ahora en los corralones, entonces tuvimos que apuntar a la profesionalización del sector.

– ¿A qué se refiere con eso?

– Antes de la pandemia en los corralones, la mayoría se manejaba con papel y lápiz; ahora, el 50% ya utiliza computadora. Pero también tiene que ver con armar equipos de venta que desarrollen negocios más allá del cemento, que se conviertan en consultores, puedan negociar con proveedores y sumar una propuesta de valor.

– ¿Tiene que ver con proyectar el crecimiento?

– Sí, la idea es que puedan planificar la estrategia para el negocio, adónde quieren llegar, cuánto quieren ganar, dónde posicionarse y/o expandirse. Además, pasa por el modo de llevar adelante las relaciones de la tienda, la venta por e- commerce y los modos de visibilizar el negocio.

– ¿Cómo es recibida esta idea en los negocios ya instalados?

– Algunos tienen ese hambre de crecer y no sabían bien cómo llevarlo a cabo, en otros hay que despertar el interés, pero el punto de partida en todos es diferente porque depende de diversos factores.

– ¿Cuál es su principal desafío?

– Armar equipo y expandir la red con todo lo que conlleva que es abrir y desarrollar negocios y que cada desarrollador lleve sus negocios al máximo.

– Además de las aperturas mencionadas, ¿cuáles son las perspectivas para el futuro?

– En Mendoza, específicamente tenemos una buena porción del mercado y, si bien apuntamos a crecer en puntos directos, la mayor apuesta tanto en la provincia como en el país pasa por la venta indirecta, es decir, a través de terceros.

– ¿Y qué esperan para el sector de construcción en general?

– Este año fue la autoconstrucción y la construcción privada fue lo que apalancó la industria y ya no creemos que se active demasiado el sector público. Que se mantenga la tendencia en lo privado dependerá de lo que pase con la realidad económica, o sea, con el bolsillo de la gente en relación a la inflación creciente, y con la cuestión social referida al estado de la pandemia.

– ¿Y para 2022?

– Es complejo tener certezas. Lo que sabemos es que la construcción, como siempre, va a ser uno de los motores del crecimiento económico, pero las condiciones y tiempos para que esto suceda son muy difíciles de predecir.