Este 25 de febrero Walter Formica cumplió 66 años y reconoce que atraviesa una etapa de redefinición profesional. Tras dejar la posición de CEO de Verallia en julio de 2025, empresa en la que hoy continúa como miembro del directorio y asesor, decidió profundizar un camino que venía recorriendo desde hace tiempo: aplicar su experiencia en dirección, planificación estratégica y gestión sustentable al ámbito social.
Empresario, consultor externo y diácono de la Iglesia Católica de Mendoza, Formica asumió como director de Cáritas con una premisa clara: transformar la organización en un verdadero modelo de gestión, donde la vocación esté acompañada por indicadores, control y sustentabilidad financiera y operativa. Para el público empresarial, su propuesta interpela: ¿puede la acción solidaria gestionarse con los mismos estándares de eficiencia que una compañía industrial?
Su sello distintivo es la sustentabilidad, entendida no sólo en términos ambientales sino también como sostenibilidad institucional y económica. “Lo que no se mide, no se puede mejorar”, sostiene, convencido de que incluso en el ámbito social la planificación y la transparencia son condiciones necesarias para multiplicar el impacto.
Desde su mirada, la experiencia acumulada en el mundo corporativo no se abandona al jubilarse: se resignifica. Hoy, lejos de la gestión ejecutiva diaria y más cerca de sus dos nietas, su desafío es demostrar que el management profesional puede ser un aliado estratégico para fortalecer el entramado social en un contexto de creciente demanda y recursos limitados.
-Después de su etapa como CEO en Verallia, ¿qué lo llevó a asumir como director de Cáritas?
En mi caso no lo vivo como un cambio brusco sino como una continuidad. Siempre entendí que la empresa y la comunidad no son mundos separados. En la corporación aprendí que es indispensable trabajar con planificación, con objetivos concretos y con control de gestión. Eso mismo lo aplicamos en Cáritas. No es solamente ayudar, sino organizar esa ayuda para que sea eficaz y llegue realmente a quien la necesita.
-¿Qué significa concretamente convertir a Cáritas en un modelo de gestión?
Significa trabajar con orden, con metas claras y con evaluación permanente. Muchas veces en lo social hay mucha vocación, pero si no hay estructura el impacto se diluye. Por eso siempre digo: “Lo que no se mide, no se puede mejorar”. Necesitamos saber dónde estamos, qué resultados obtenemos y cómo optimizamos los recursos.
-¿Qué indicadores analiza en una organización que no persigue la rentabilidad económica sino, por el contrario, que los usuarios sean cada vez menos?
Los indicadores no tienen que ser solamente financieros. Se pueden medir procesos, tiempos de respuesta, cantidad de personas acompañadas, eficiencia en el uso de recursos. Cuando administrás recursos que provienen de la comunidad, la transparencia es fundamental. Hay una responsabilidad muy grande en cómo se gestionan esos fondos.
-¿Qué proyectos tiene para este año?
El foco está puesto en aumentar la promoción humana y la participación de los jóvenes. No se trata solamente de asistir, sino de acompañar procesos para que las personas puedan desarrollarse. Estamos trabajando fuerte en esa línea, fortaleciendo los programas que apuntan a la capacitación y al crecimiento personal.
También estamos desarrollando una nueva aplicación para uso interno de la organización. La idea es ordenar mejor la información, mejorar la comunicación entre los equipos y tener datos más precisos en tiempo real. Actualmente, buena parte de la gestión operativa se realiza de manera manual, esto es lo que la nueva App buscará sistematizar para mejorar trazabilidad, control y toma de decisiones.
-¿Cómo piensan administrar los recursos?
Tenemos que buscar nuevas fuentes de ingreso. No podemos depender de un único canal o momento, como la Colecta Anual que se realiza el primer fin de semana de junio. Estamos trabajando en diversificar aportes y en modernizar los mecanismos de donación.
En ese sentido, estamos impulsando con más fuerza el uso del alias para donaciones: compartir.es.amar. Queremos facilitar el aporte, hacerlo más simple y transparente. Hoy la tecnología nos permite acercar la donación a cualquier persona que quiera colaborar, y eso es algo que tenemos que aprovechar.
-¿La sustentabilidad es su distintivo personal?
Absolutamente. Mi sello siempre fue la sustentabilidad. Y no la entiendo sólo desde lo ambiental, sino también desde lo institucional y lo económico. Una organización social tiene que ser sostenible en el tiempo. No puede depender exclusivamente de impulsos coyunturales. Tiene que planificar, prever y ordenar.
-¿Qué aprendizajes del mundo corporativo son más útiles en Cáritas?
La cultura del esfuerzo, la previsión y la responsabilidad. En la empresa uno sabe que si no ordena procesos, los resultados no llegan. En lo social pasa lo mismo. La vocación es el motor, pero la gestión es la que sostiene el proyecto en el tiempo. No alcanza con la buena voluntad. Necesitamos gestión, orden y metas concretas.
- Hoy el contexto social es complejo y la demanda crece. ¿Cómo se enfrenta ese escenario?
El principal desafío es la magnitud de las necesidades. Cada vez hay más personas que requieren asistencia y los recursos no son infinitos. Frente a eso, la improvisación no es una opción. Necesitamos planificación estratégica, trabajo en equipo y control permanente. Si no hay orden, el impacto se reduce.
-¿Qué rol deberían asumir los empresarios frente a esta realidad?
El empresario no sólo genera empleo, que ya es muchísimo. También puede aportar experiencia en administración, liderazgo y organización. A veces no se trata únicamente de donar dinero, sino de involucrarse, de acompañar procesos, de ayudar a estructurar mejor las iniciativas.
Creo que muchas veces se percibe al mundo empresarial y social como ámbitos distintos, pero en realidad están profundamente vinculados. La empresa forma parte de la comunidad y su desarrollo está ligado al contexto social. Integrar gestión y compromiso no es una contradicción; es una necesidad.
Colecta récord
Bajo la dirección de Walter Formica, Cáritas Mendoza duplicó su recaudación en la Colecta Anual 2025 y alcanzó los $226 millones, según anuncios oficiales en medios periodísticos locales, superando metas previas y permitiendo asistir a más de 3.000 familias vulnerables con bolsones, SUBE y promoción humana.
La entidad movilizó 600 voluntarios en la campaña de junio y cuenta con más de 550 activos en parroquias provinciales, avanzando de ayuda puntual a acompañamiento integral vía talleres y redes.
A nivel nacional, Cáritas Argentina alcanzó un récord de $3.034 millones, con 44.000 voluntarios y 3.500 equipos parroquiales, según AICA.org y Aciprensa, financiando microcréditos, lucha contra adicciones y emergencias.