En un contexto donde la economía de la longevidad emerge como una de las principales transformaciones sociales, económicas y culturales del mundo, impulsada por el aumento de la esperanza de vida y una mayor preocupación por el bienestar, la salud preventiva y la calidad de vida. Tayén propone una nueva manera de entender el bienestar: no como un momento aislado, sino como una práctica sostenida en el tiempo.
En ese escenario, Mendoza encuentra una oportunidad para posicionarse internacionalmente a través de una propuesta inédita que combina algunos de sus mayores atributos: montaña, vino, naturaleza, hospitalidad y calidad de vida. Y la cultura vitivinícola deja de ser simplemente un paisaje para convertirse en parte activa de la experiencia.
Tayén tiene una fecha aproximada de inauguración para el año 2028 y se desarrolla dentro de las más de 1.000 hectáreas de Estancia Atamisque y posee 4.000m2 de desarrollo proyectados en esta primera etapa que estará compuesta por un hotel con 18 Lodges de lujo integrados al entorno, un Centro Luxury Wellness, Fitness & Recovery, propuestas gastronómicas vinculadas al vino y al territorio, experiencias In & Out, espacios para encuentros corporativos y una programación especialmente diseñada para acompañar procesos de transformación personal.
La propuesta busca reunir en un mismo sistema elementos que históricamente funcionaron por separado: salud preventiva, hospitalidad, naturaleza, gastronomía, movimiento, recuperación y comunidad.
"Durante años aprendimos a medir el tiempo, a llenarlo y a hacerlo rendir. Sin embargo, cada vez más personas empiezan a preguntarse cómo quieren vivirlo. Tayén nace como una respuesta a esa búsqueda", explica Ramiro Alonso, Founder & Chief Revenue Officer de RGR Group Developers.
Además de su propuesta vinculada al bienestar, Tayén incorpora un modelo de negocio innovador para la región.
A diferencia de los desarrollos inmobiliarios tradicionales, el proyecto propone una estructura basada en la participación accionaria dentro de un ecosistema operativo integrado, permitiendo que los inversores participen del crecimiento y funcionamiento de un sistema que genera valor a partir de múltiples actividades complementarias.
La lógica detrás del proyecto parte de una premisa simple: el futuro del real estate no estará definido únicamente por los metros cuadrados construidos, sino por la capacidad de crear ecosistemas capaces de generar experiencias, servicios y actividad económica de manera permanente.
Para ello, Tayén articula cinco grandes unidades de negocio que funcionan de forma integrada:
Esta estructura permite construir un modelo de ingresos diversificado, donde distintas actividades conviven y se potencian mutuamente dentro de un mismo destino.
"Creemos que el futuro del desarrollo inmobiliario está en la construcción de ecosistemas integrados. Ya no alcanza con desarrollar un activo; el verdadero desafío es crear sistemas vivos capaces de generar experiencias, comunidad y valor de manera sostenida", afirma Ramiro Alonso.
Y continúa "Lo que estamos construyendo en Tayén es una nueva categoría. Un lugar donde territorio, hospitalidad, wellness e inversión funcionan como parte de una misma visión. Porque entendemos que las personas ya no buscan solamente dónde invertir o dónde alojarse. Buscan formar parte de experiencias con sentido."
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