La calidad del vino argentino sigue repercutiendo en el mundo. Sin embargo, las condiciones económicas del país hacen que las bodegas tengan dificultades para exportar, por lo que la figura de asociación o consorcio entre varias empresas crece a nivel nacional para posicionar los productos en el exterior.

Es el caso de NOW (Natural & Organic Winegrowers), un grupo exportador creado en 2018 con el apoyo de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (Aaici) y la Fundación ICBC, que está integrado por las bodegas Finca Dinamia (San Rafael, Mendoza), Krontiras (Luján de Cuyo, Mendoza), Montlaiz (San Martín, Mendoza), Vinecol (La Paz, Mendoza) y Nanni (Cafayate, Salta).

Adriano Vivas, gerente del grupo exportador, cuenta que todas las bodegas elaboran sus vinos bajo normas orgánicas certificadas, una cualidad cada vez más demandada en los mercados desarrollados. Además, “dos de las bodegas (Finca Dinamia y Krontiras) cuentan con certificación Biodinámica a través de la organización Demeter. Y una de las bodegas (Montlaiz) trabaja con certificación de Fair Trade o Comercio Justo, ayudando a los productores asociados y empleados a obtener mejores condiciones laborales”, dice.

Para el primer caso, explica que “los principios, tanto de la viticultura como de la agricultura biodinámica en general, están basados en un concepto filosófico/práctico conocido como antroposofía, desarrollado a comienzos del siglo XX por el filósofo austríaco Rudolf Steiner, que trata de entender la naturaleza desde el punto de vista energético, ecológico y espiritual”.

“Todas sus prácticas agrícolas tienden a aumentar la fertilidad de la tierra -añade-, estimulando la vida del suelo y los procesos que intensifican la biodiversidad y la formación de humus, con técnicas de cultivo que incorporan materia orgánica (compost, abonos verdes, cercos vivos, rotaciones de cultivos, etc.), integrando a los cultivos el componente animal (generando sistemas mixtos agrícola-ganaderos) y preservando espacios para la fauna y flora nativa incorporados a las áreas de producción”.

Así, el objetivo es que la producción sea autosustentable y reduzca los agregados externos. Para eso, se crían vacas y ovejas para el estiércol, se compostan los residuos de poda, no se usan agroquímicos sino preparados dinamizados similares a los homeopáticos y se trabaja la viña siguiendo un calendario astral, con fechas de poda, cosecha y fertilizaciones establecidas por las constelaciones. “Es una de las máximas expresiones del concepto de Terroir, ya que se busca que todo lo necesario para el cultivo provenga de la misma finca”, señala Vivas.

Con las certificaciones mencionadas y una complementariedad en su portfolio derivada de las distintas ubicaciones de las bodegas, NOW tiene como mercados principales a Europa , Estados Unidos y Brasil. Este año el grupo logró que todas las empresas cerraran operaciones de exportación gracias a misiones comerciales realizadas en Dinamarca, el Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Estados Unidos y Brasil.

Las cinco bodegas emplean permanentemente a 80 personas, a las que se agregan los empleados temporarios que se contratan principalmente durante la época de vendimia. Y, a pesar de la inestabilidad económica, la inflación y los altos costos productivos y logísticos, el grupo intenta no trasladar esos inconvenientes a sus socios en el exterior. “Trabajamos fuertemente en la eficiencia operativa, buscando escalas de comercialización que nos permitan ser más competitivos”, dice Vivas, y destaca la creación de los hubs logísticos por parte del Gobierno, “una herramienta valiosa que estamos analizando para nuestras bodegas, especialmente el hub logístico de Amberes, en Bélgica”. Fuente: La Nación