Empresa familiar. Pablo Oliva, responsable del área comercial, Jorge Oliva presidente, Andrea Oliva, encargada del sector administrativo, y Alejandro Oliva, Jefe de Producción.
Periodista

Es uno de los nombres fuertes de la madera en Mendoza. De hecho, obtuvo el primer puesto en la encuesta de posicionamiento de marca que realizó Econstrucción. La trayectoria de Valerio Oliva ya va por la tercera generación y la empresa creada en 1956 ha ampliado su espectro de mercado a tal punto que hoy construye el techo de una iglesia en Concordia con vigas laminadas de 24 metros, las más grandes utilizadas hasta el momento en Argentina para tal fin.

En un contexto recesivo, la empresa espera cerrar unos 15 puntos arriba en ventas en comparación con el año pasado y destaca el impulso que quienes tenían ahorros en dólares le dieron a la obra privada.

Pablo Oliva, encargado del área comercial de la firma, conversó con Econstrucción sobre el sector y las proyecciones a mediano plazo de la marca. Su padre, Jorge, es el presidente de la empresa y él divide responsabilidades con sus hermanos Alejandro y Andrea, al frente de las áreas de producción y administrativa; respectivamente.

La empresa cuenta con 52 empleados en el área de venta, producción y administrativa de Rodríguez Peña; además de una forestación de álamos en la provincia y otra de araucarias en Misiones. Valerio Oliva comercializa gran variedad de productos en el rubro de la madera y ha incorporado materiales de construcción en seco, steel frame y materiales de construcción tradicional así como mantiene vigente una de sus actividades principales como es la fabricación de vigas multilaminadas.

¿Cómo es trabajar con la familia?

Tenemos muy buena relación y cada uno se responsabiliza de su sector. Por supuesto, que en algunos aspectos podemos no pensar de la misma forma pero creo que también somos abiertos a escuchar la opinión del otro como una manera de enriquecer la toma de decisiones en pos del mismo objetivo. Además, somos muy unidos, nos reunimos todos los domingos casi de manera religiosa.

¿Cuáles han sido los principales cambios en relación a la madera?

Desde la tercera generación hemos ido incorporando más productos como viguetas, losetas y perfiles metálicos con el fin de dar todas las alternativas posibles para que se lleven el techo completo de acá. También cemento, cal, aditivos para hormigón y otros productos. Un poco, también, porque los clientes nos lo iban pidiendo ya que, a la hora de acopiar, prefieren hacerlo en un solo lugar.

¿Y cómo se adaptaron al “modo pandemia”?

Antes de que arrancara, ya habíamos implementado la atención por la web y, más específicamente, por whatsapp. La gente no tiene tiempo de trasladarse así que nos manejamos de manera virtual y fue muy bueno haberlo tenido en funcionamiento previo a esto. Lo otro que ha sido para nosotros más funcional y efectivo es el horario corrido. Ojalá que los mendocinos no vayamos hacia atrás con esto.

¿Cuáles son los proyectos a mediano plazo de la empresa?

Si se dan las condiciones, seguiremos incorporando tecnología para brindar mejor calidad de servicio y tiempo de respuesta al carpintero con respecto al corte de placas y pegado de cantos. Además, queremos enriquecer la cartera de productos referidos a la construcción. Tenemos la intención de ampliar nuestros depósitos y sumar algunos metros cuadrados de galpón. También pretendemos mejorar la atención al cliente de manera virtual ya que creemos que es una forma de trabajar que llegó para quedarse.

¿Ya venían realizando inversiones?

El año pasado hicimos una importante inversión con un almacén automático que se complementa de una máquina para cortar placas melamínicas de alta precisión y una pegadora de cantos, que deja la pieza del mueble lista para ser colocada. Eso también nos da mayor rapidez de respuesta para quienes busquen retirar placas enteras.

¿Con esto tienen que ver las tendencias de consumo en el sector?

El consumo de maderas nativas ha ido disminuyendo y, por ejemplo, los pisos de madera hoy se han trasformado en un producto de lujo y se reemplazan por pisos flotantes de altas prestaciones que vienen creciendo en el segmento. Además, los tableros melamínicos, símil madera muestran una mejora de alrededor del 10% anual. En este contexto, creemos que se va a trabajar más con productos estándar y de maderas de cultivo como pino y eucaliptus con la paulatina desaparición del oficio del carpintero.

¿Cómo les ha ido con las entregas y el stock en un contexto general de faltantes de materiales?

Lo que hemos tenido ha sido una pequeña disminución en el flujo de entregas de nuestros proveedores que ha ralentizado la reposición, pero nunca llegamos a tener faltantes en parte porque trabajamos con buen stock. En este contexto, sí suspendimos algunas ofertas.

¿Siempre se han manejado con mucho stock?

Creemos que es una ventaja competitiva poder contar con entrega inmediata y en épocas de inflación es importante no descapitalizarse así que hace algún tiempo que hemos reforzado las compras para mantenernos solventes en este aspecto.

¿Cómo esperan cerrar este año?

Pese a que en abril y mayo tuvimos una caída de 30% interanual, después de eso hemos trabajado en un buen nivel de ventas. Los clientes aprovecharon para acopiar materiales. Creemos que podemos terminar el año cerrando el año con mejores números que en 2019.

¿Y qué esperan para el que viene?

Por lo que conversamos con nuestros clientes, vemos que hay varios proyectos de obras privadas para el 2021 y parte del 2022, así que estamos esperanzados. Además, esperamos una mínima reactivación de la obra pública ya que hoy está en punto muerto y las empresas constructoras grandes sobreviven con algunos desarrollos propios para poder sostener el empleo.