Con una inversión de US$ 2 millones, Mendoza pondrá en marcha un plan integral de desarrollo de la cadena caprina con el objetivo de mejorar la inserción de las familias involucradas y generar una actividad más rentable, con mayor capacidad de producción y comercialización.

Para esto, el Fondo Integral de Desarrollo Agrícola desembolsará US$ 1 millón que se complementan con un aporte provincial de US$ 700 mil y una contrapartida de Nación de US$ 300 mil.

El programa, que beneficiará a 3.400 productores de la provincia, busca contribuir al desarrollo de la cadena de valor con importante presencia de familias productoras, incrementando la información, los recursos humanos, la apertura de mercados, de servicios financieros y adecuando la tecnología.

Además se apunta a potenciar las capacidades de las organizaciones de productores mejorando su inserción en la cadena y promoviendo la participación de mujeres, jóvenes y comunidades originarias en las actividades.

Una vez fortalecido estos sectores, el objetivo siguiente se perfila a incrementar las capacidades de producción e innovación de los pequeños productores, aumentando en forma sostenible la productividad, calidad y volúmenes de producción.

Los destinatarios del programa deberán cumplir con ciertos criterios como por ejemplo ser familias dedicadas a la agricultura familiar campesina o de comunidades de pueblos originarios de Mendoza; trabajar en la producción caprina, con menos de 320 madres y formar parte de una organización de productores o pertenecer a una comunidad de pueblos originarios.

Producción caprina

La ganadería caprina es una de las actividades de mayor tradición en nuestra región y sin dudas la que más extensión territorial tiene. La principal característica de los territorios ocupados por el sector es su contexto desértico, con condiciones climáticas extremas donde es casi la única actividad viable de realizar

Se desarrolla en todo el secano mendocino, con predominancia en la zona Sur, donde se concentra más del 70% de las cabezas (Malargüe – San Rafael) y en la zona Noreste Lavalle – La Paz – Santa Rosa, con un stock que rondan las 800.000 cabezas, ligadas a una alimentación con forrajes de baja calidad.