Noticias acerca de colapsos totales o parciales de edificios, puentes y otras construcciones llaman la atención de la sociedad, por lo que creemos necesaria una explicación por parte de nuestra comunidad de ingenieros acerca de qué y cómo ocurrió.

Basta revisar el último año para ver que antes del colapso del edificio de la Av. Collins 8777 en Miami, ocurrieron varios eventos que colmaron las redes sociales y medios de comunicación: una pileta que se desfonda en Brasil, un puente que se descalza en nuestra provincia, derrumbes en Buenos Aires, etc. Además de esto, hay gran cantidad de incidentes de este tipo que no tienen la difusión de los anteriores, pero que resultan sin duda gravosos en términos económicos y sociales.

En todos estos casos, además de las respuestas que nos exige nuestra curiosidad profesional, la sociedad nos demanda una respuesta acerca de lo ocurrido, haciendo foco en si existió un problema de diseño, construcción o de mantenimiento, la forma en que se desarrolló el colapso, etc.

Como comunidad técnica debemos preguntarnos acerca de las situaciones y condiciones que propician estos colapsos. En todos los casos, encontramos la falta de control, en cualquiera o todas de las etapas de la vida de una obra, como causa última.

En nuestra provincia, cuyas zonas más pobladas están en zonas de peligrosidad sísmica elevada o muy elevada, si bien los requerimientos de diseño sismorresistente mitigan algunas de las fallas desencadenadas por acciones ordinarias, las consecuencias frente a acciones extraordinarias, tales como el sismo máximo esperable para el lugar, serían de una gravedad extrema.

A criterio del CIMza, debemos avanzar en la mejora de los procedimientos de control ya
implementados para las etapas de proyecto y construcción, y desarrollar nuevos protocolos para la detección y corrección de anomalías en los edificios existentes. Creemos que estos mecanismos de control eficientes tanto en sus objetivos como en los tiempos necesarios para alcanzarlos, que abarquen toda la vida de la obra y sin que esto origine gastos o atrasos innecesarios, la sociedad se beneficiará con una disminución sensible de los incidentes como los que motivaron esta nota.