La pandemia del Covid-19 modificará hábitos más allá de su duración y entre esos cambios de costumbres y exigencias se cuentan los vinculados a los espacios, sean públicos como privados.

La búsqueda de evitar aglomeraciones, la distancia social, el teletrabajo y el mayor uso de los parques son algunas de las puntas que ya se entiende que llegaron para quedarse más allá de que las primeras modificaciones fueran circunstanciales. Sin embargo, los expertos aseguran que se profundizarán y que los cambios alcanzarán desde la calidad de los materiales de construcción elegidos hasta las formas de la movilidad urbana.

La arquitecta argentina Delfina Bocca tiene 34 años y es la directora de Mother Studio, un estudio de arquitectura con base en Londres, especializado en conceptos y diseños internacionales, aunque con la intención de mantener la fidelidad a la impronta latinoamericana. Recibida en la Universidad de Buenos Aires (UBA), se mudó a Londres para cursar un máster en la Architectural Association, donde se especializó en el uso de herramientas digitales. Trabajó cinco años con Zaha Hadid –la arquitecta “deconstructivista” iraquí- en iniciativas en Asia, Europa, Medio Oriente y Latinoamérica, hasta que decidió renunciar y encarar su propio emprendimiento.

Como sus colegas de todo el mundo ya analiza y trabaja en cómo será la pospandemia desde el punto de vista de la arquitectura y la construcción. “Las casas van a cambiar mucho; hoy el hombre y la mujer se encuentran que los dos están ahí, compartiendo el mismo espacio: eso necesariamente hace que nos preguntemos cómo se van a reordenar las tareas domésticas”, grafica y sostiene que “los espacios que compartimos los humanos serán distintos cuando la pandemia sea un recuerdo y quede en nuestra memoria como un mal sueño”.

Además de contar que en la Oxford Brookes University tiene una cátedra en la que crearon un laboratorio de desobediencia doméstica para generar versiones especulativas de estilos de vida de acuerdo a políticas del amor- advierte que la pandemia generó un “impacto mayúsculo” en el diseño tanto de espacios privados como público: “Este se transformó y hoy es el que nos junta a todos, sin discriminaciones, nos pone a todos en el mismo lugar. Se democratizó”.

A modo de ejemplo, apunta que cuando las cuarentenas se empezaron a flexibilizar, los parques y plazas empezaron a recibir a gente que casi no los visitaba y que “lo más básico se convirtió en lo más lindo de hacer; esas superficies representan los únicos lugares donde somos libres, entonces, se empezó a llevar lo privado a lo público”. Está convencida de que la tendencia se profundizará y ya no sólo se tratará de la utilización de “un lindo parque, sino que se buscará que sea más eficiente, que reciba otras actividades; se modificará su uso, se ampliará”.

En el caso de la Argentina, Bocca plantea que deben reverse las reglas, que es momento de repensar los espacios públicos, incluso de los edificios. “Los lugares comunes tendrán una importancia mayor a la de hoy; se revalorizan. Tienen que ser útiles y eficientes en su función, amplios, agradables, cómodos”. Apunta que deben diseñarse pensando que se pueden usar como lugares de networking, de bibliotecas y hasta de galerías de arte. “Se abren posibilidades de asociar iniciativas y que el modelo económico, incluso, cierre mejor”.

La arquitecta está persuadida de que cercanía es “el concepto que dominará, es la posglobalización, el ayudarse en comunidad” y eso -dice- lleva a una mayor identificación con el barrio en el que se vive, con los comercios y proyectos que se desarrollan. En esa misma línea señala que hay una reivindicación de lo natural, de lo materiales de construcción más artesanales, “algo más parecido a lo que fue el made in Italy que ganó espacio en su momento, y ahí se abre una oportunidad para la Argentina”.

Ya avanzando sobre ejemplos concretos, imagina que para los espacios destinados a personas solas, cobran importancia aquellos que pueden ser compartidos, los grandes livings y cocinas y las terrazas verdes. “Todos los espacios exteriores se explotarán con un uso”, advierte. También ve que se afianzará la búsqueda de casas “fuera de la ciudad, en contacto con la naturaleza; una vuelta lo básico, más sustentable”.

Bocca insiste en que el actual período demostró a las empresas que se puede trabajar fuera de la oficina, por lo que crecerán las chances de que la gente –conservando su empleo- pueda “armar su vida donde quiera, sin tener que estar físicamente cerca de un trabajo”. Enfatiza que será más simple en el futuro “calibrar con más precisión el diálogo cotidiano entre el trabajo y el placer en búsqueda de una mejor calidad de vida”. Fuente: La Nación