Juan Manuel Filice, Secretario de Desarrollo Urbano de la municipalidad de Capital
Periodista

La Ciudad de Mendoza es una de las más desarrolladas de la provincia en lo que a construcción respecta. A diferencia de otros departamentos, que aún tienen para crecer en este sentido, buena parte de su superficie ya está poblada y cuenta con los servicios básicos todo el territorio.

Esto no quiere decir, no obstante, que el Municipio haya dejado de apostar por el crecimiento poblacional así como por cierta reconversión por un lado, algo más dirigida y, por el otro, dada por los cambios en las tendencias y hábitos de vida. “Queremos que más gente quiera vivir en la ciudad”, afirmó el secretario de Desarrollo Urbano de la Municipalidad de Capital, Juan Manuel Filice.

Por sus características, ciertos sectores de la Ciudad como la Quinta y la Sexta siguen en el top ten de los elegidos para vivir o emprender. Además, el área de la avenida Champagnat –al Oeste- es una de las que hoy tiene un importante movimiento de obras y construcción por estar menormente poblada.

Sin embargo, desde hace un tiempo, muchos mendocinos prefieren alejarse hacia barrios privados y sitios más tranquilos. Incluso, con un movimiento comenzado en la calle Arístides Villanueva, también hay varias consultas para reconvertir grandes casonas a otros usos.

“La Ciudad es la más densificada de la provincia pero lo cierto es que cada lugar tiene su propia dinámica y particularidades”, expresó Filice al referirse a los desafíos de apostar por la diversidad existente.

En este contexto, relató que –desde el comienzo de la gestión- se trabajó con incentivos para invertir en el departamento. Esto se suma a una modificación del código de edificación realizada en el anterior gobierno municipal que –entre otras cosas- aggiornó las exigencias municipales y –con la vista puesta en la mejora de las condiciones de constructibilidad- flexibilizó algunas cuestiones que alejaban a posibles inversores.

-¿De qué se tratan los incentivos?

– A principios de año arrancamos con el plan de reactivación urbana, que contempla una serie de medidas como beneficios fiscales y de mayor constructibilidad para proyectos habitacionales.

– ¿Cómo sería?

– En realidad son diversas patas pero, por ejemplo, ya por ser habitacional el proyecto no paga aforos de construcción. Además, en función de si adopta estrategias sustentables o de otro tipo, también hay beneficios sobre las tasas municipales hasta por dos años. Hay incentivos

que son acumulativos y en parte depende de la zona que se elija para construir. En este sentido, apostamos por un recambio urbano en las zonas de la cuarta y la tercera.

– ¿La idea es apalancar estas zonas?

– En realidad, buscamos que las zonas que tradicionalmente son más buscadas como la Quinta y la Sexta se mantengan así o crezcan, pero para aquellas que tienen una dinámica menor como las mencionadas, se apunta a reactivarlas y poder acelerar los cambios. Además, y después de relevar baldíos y pasivos urbanos, trabajar para que estos vayan desapareciendo. Un ejemplo de esto es la zona del parque Central.

– ¿Cuál es el proyecto para el Parque Central?

– Estamos con un concurso y propuestas para poblar un terreno baldío de la Municipalidad que está frente a la Nave Cultural (España y Pellegrini). Son 13.000 metros cuadrados. El objetivo es realizar un proyecto de vivienda y darle más vida a esa zona del Parque Central, pero también crear una suerte de cordón entre los edificios del Procrear en Tiburcio y Suipacha con la calle San Martín (Alameda) y el parque O’Higgins. En esa zona también reconvertiremos el edificio San Vicente de Paul en un centro histórico por lo que toda esa parte adquirirá más vida y, por ende, será más atractiva para vivir.

– ¿Y cómo será la participación municipal en la construcción y acceso a esas viviendas?

– Aún lo estamos analizando para que la mayor cantidad de gente pueda participar.

– ¿Cómo ha estado el año en relación con los pedidos de autorización?

– En 2020, pese a la pandemia, los expedientes se mantuvieron en el orden de los 400 aunque cayeron un poco. En 2019 tuvimos 470 pedidos, en 2020 415 y en lo que va del año llevamos unos 200 aproximadamente.

– ¿Y cuál es la sensación que tienen?

– Este año ha habido más movimiento en relación a consultas por proyectos que quedaron frenados el pasado. Somos optimistas más allá de la situación externa.