La pandemia y la ley de contrato de alquileres se conjugaron para provocar ciertos cambios en el mercado de renta de viviendas de Mendoza ya que las casas con jardín se convirtieron en la estrella del mercado.

En este contexto y luego de un año con los precios congelados y de subas estrepitosas en función de la cantidad de propiedades que fueron quitadas de la oferta, esas viviendas tuvieron una suba de precios de más de 70% (algunas llegaron a 100%) mientras que los aumentos para propiedades más pequeñas rondaron en el 45%.

Así, una casa de tres dormitorios con jardín y pileta puede costar $50.000, $70.000 u $80.000 mensuales pero de ahí llegar a $120.000 o $150.000. “Muchas personas de los segmentos medios y altos se volcaron a casas con jardín, piletas y en barrios privados”, explicó Estanislao Puelles Millán, de la inmobiliaria que lleva su nombre y presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Mendoza.

Marcos Herrera, director comercial de Inmoclick; una de las principales plataformas de Mendoza y el país que ofrece inmuebles en venta, alquiler y alquiler temporario, también dio su opinión al respecto y comentó que confluyeron dos situaciones.

Por un lado, la pandemia generó que la gente buscara espacios abiertos y –en este contexto- se observó una migración de quienes vivían en departamentos a casas con jardín. “Hubo quienes tenían un departamento, lo alquilaron para rentar -a su vez y por un poco más- algo más espacioso”, comentó Herrera.

A esto se sumó que, por las condiciones de apertura y por ser una ciudad chica, Mendoza se convirtió en una provincia demandada y hubo quienes se mudaron desde Buenos Aires. No obstante, el mayor impacto en el segmento vino de los mendocinos que buscaron cambiar de aire.

Por otra parte, esto sucedió justo cuando la tristemente célebre ley de alquileres restringió la oferta tanto que los precios dieron saltos impensados con las subas mencionadas y los precios muy lejos de la gente. “Se convirtió en algo para un pequeño estrato de la sociedad”, coincidió el director comercial de Inmoclick con Puelles Millán.

Es que en Mendoza, este tipo de viviendas, se construyen –en general- para comprarlas o vivirlas pero no tanto en función de un alquiler que suele aparecer como opción dentro de familias que se separan y necesitan achicarse o de matrimonios cuyos hijos ya no viven con ellos y piensan en algo más pequeño y con menos trabajos de jardinería; entre otras cuestiones.

Así, en un mercado chico en un momento en que las personas comenzaron a valorar más el espacio privado prácticamente no hay casas en la zona de la Quinta, Bombal, Cervantes, barrios privados de Maipú, Carrodilla, Vistalba, El Challao y Chacras; entre otros.

Aunque la vacancia en general debido a la ley de alquileres es baja -Inmoclik aún registra 40% menos en su oferta para la renta entre un período y otro- luego de la pandemia los departamentos céntricos quedaron algo relegados a diferencia de otras épocas.

Si bien la normalidad es casi un hecho, los coletazos y la necesidad de espacio aún impactan en el mercado. No obstante, los precios son altos también en este segmento y, aunque depende de los costos de las expensas, la categoría y antigüedad; hay que pensar en más de $25.000 por mes para alquilar.

“Muchos jóvenes tuvieron que volver a vivir con sus padres”, dijo Puelles Millán y agregó que antes el alquiler era el 30% del presupuesto de una familia y hoy el mismo implica un 40% del mismo.