El autódromo “General San Martín” de Mendoza, Capital, fue uno de los escenarios más lindos y pintorescos del automovilismo argentino hace más de dos décadas.

Fue junto al estadio provincial Malvinas Argentinas por muchos años el escenario deportivo más distinguido de Mendoza.

Una obra majestuosa en tiempos donde el automovilismo era un deporte muy popular y muy cercano al futbol.

Por el templo mendocino pasaron las categorías más importantes del deporte motor nacional y algunas de orden internacional.

Responsable de Vialidad provincial, Antonio Díaz Constantini fue el responsable de hacerlo e inaugurarlo en 1974, como presidente del Automóvil Club Mendoza, cargo que ocupó hasta principios del nuevo milenio. Aunque antes de dejar su mandato tomó la decisión de romper la pista para modificar la curva que ingresaba abajo del puente -por exigencias de seguridad de la CDA-. Ese fue ocaso de una larga y próspera historia. Fue el fin de una época.

Ni Díaz Constantini, ni su sucesor José Scordo Lara al frente del ACM pudieron convencer a quienes debían hacer ese trabajo y las promesas de los gobernantes (eran tiempos de transición de Arturo Lafalla a Roberto Iglesias como gobernadores) se esfumaron.

En el mientras tanto comenzó el desmantelamiento progresivo de parte de los “dueños de lo ajeno” hasta que no quedo nada, más que la pista. Chapas, ladrillos, ventanas, puertas, alambrados perimetrales y todo lo que había en el autódromo fue saqueado de manera sistemática. A la vez que los asentamientos a la vera del predio cada vez eran más y subir a dicho escenario resultaba cada vez más peligroso.

Hasta que todo se terminó. Pasó al olvido y nunca más se escuchó algún rugido de motores. Pero lejos de ser olvidado definitivamente, este Elefante Blanco vivió en el inconsciente colectivo por siempre a fuerza de recuerdos y anécdotas que florecían o florecen aún en cualquier charla de automovilismo.

Pero contra lo que muchos piensan no murió, más allá que algunos pensaron en reemplazarlo. De hecho la nueva comisión directiva del Automóvil Club Mendoza, con Carlos Manzano a la cabeza, presentó un proyecto para refuncionalizarlo en poco tiempo.

Una idea para nada descabellada que le pondría en funcionamiento al autódromo nuevamente para recibir categorías nacionales, alguna internacional y obviamente las locales.

Con los cambios lógicas de curvas como el ingreso por debajo y arriba del puente, pero con la impronta que lo transformó durante años en uno de los mejores circuitos del país.

Informe y fotos: Franco Ballabriga, Formula Ovación/Diario Uno.

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