Jueves 4 de noviembre, 20:30 h. Suelo ser puntual cuando tengo una cita, lo que, en la mayoría de los casos, me beneficia de algún modo. La visita a Sagrada Cocina (Almirante Brown 2380, Luján de Cuyo) no es la excepción.

Al llegar nos espera Luis para guiarnos en un recorrido completo por la antigua casona puesta en valor. Data del año 1920 y se emplaza en un terreno de 950 m2. Todos los espacios, cuidadosamente ambientados, conservan el estilo de la época. La historia de la familia Videla Aguinaga aparece en cada rincón con imponentes cuadros y tapices traídos de Europa, pisos de pinotea, muebles empotrados en las paredes y arañas invaluables.

Hoy, el espacio cuenta con una recepción, salas privadas para eventos, un bar y dos restaurantes de lujo. El principal, a cargo del chef Lucas Bustos, acerca una propuesta de cocina tradicional argentina, donde el vino y las carnes son los protagonistas absolutos. El egipcio, que maneja el chef Ignacio Molina, es un homenaje a los viajes que hacía Miguel Aguinaga por el mundo y ofrece platos de diferentes etnias entre los que se destacan pulpo y atún rojo.

El proyecto contempla la apertura de un café y 2 restaurantes más. “El concepto de Sagrada Cocina es el de un hotel, donde conviven diferentes espacios para determinados momentos del día y situaciones de consumo”, destaca Luis.

La hora de la verdad

Lucas Bustos nos recibe en el salón principal. Una elegante mesa preparada da paso a los rituales de la noche: una serie de platos de altísima calidad cocinados al fuego y con productos de estación.

El menú comienza con una degustación de queso tibio fundido al hierro con espárragos y tomates cherry. Sigue con una combinación de papines, maíz y manteca de Chardonnay y exquisitos buñuelos de trucha del Valle de Uco. A continuación, un ojo de bife a punto y una punta de espalda de cerdo al limón se llevan todos los aplausos. El momento de los postres nos sorprende con un dúo de chocolates inolvidable. ¿La sorpresa? Un árbol de la vida preparado con algarroba y coronado con una copa de algodón de azúcar que me transporta directamente a mi infancia.

Sauvignon Blanc y Petit Noir son los vinos elegidos para acompañar estas especialidades.
La charla amena se prolonga hasta casi la madrugada. El café y los tragos del bar (que merecerían un capítulo aparte por su variedad y proceso de elaboración), son el broche de oro de una noche que, sin dudas, quedará para el recuerdo.

Sagrada Cocina trabaja solo con reservas previas. Para los mendocinos hay un descuento del 30 % y la carta con precios está publicada en www.instagram.com/sagrada_cocina