Pablo Caparrós es un Ingeniero Agrónomo, que está dedicado a la agricultura sustentable. Trabaja en temas que se enfocan en la agricultura regenerativa y la agroecología. Es decir, producir no sólo sin impactos sino con un impacto positivo.

También tiene un proyecto de producción de hortalizas ecológicas para proveer de alimentos saludables. Es asesor vitícola de varios proyectos en los que apunta a que su producción sea más sustentable. Lleva a cabo un proyecto de redes sociales y un blog del vino muy particular y divertido, cuya meta es acercar el vino a los más jóvenes. En fin, todo encausado para ayudar a que nuestra vitivinicultura sea más sustentable.

En la actualidad, el joven viene trabajando en el proyecto de “Sueños de Revolución”. Desde el 2019 produce sus uvas de manera agroecológicas en distintas iniciativas, (todas experimentales,) que terminan en vino como es este ejemplo de “Sueños de Revolución”.

-¿Cómo nace este proyecto?

-Sueños de Revolución nació por la inquietud de un amigo sobre la finca de sus abuelos que estaba abandonada y cercada por los barrios y loteos. Me pidió si podía hacer algo por la finca para que no se perdiera. La realidad es que había que invertir bastante para ponerla productiva al 100%, algo que yo todavía no puedo hacer. Empezamos por unas hileras que suman aproximadamente 3000 metros cuadrados y de a poco nos vamos expandiendo y recuperando más espacio. Siempre trabajando de manera ecológica sin usar químicos, basados en mis principios éticos agroecológicos.

Con la ayuda de muchos colegas que me tendieron una mano desinteresada pudimos elaborar las uvitas abandonadas allá por el 2019. Y hacer esta fase experimental. Luego nos enamoramos y empezamos a gestar este mini sueño de hacer vino por Luján de Cuyo.

La propuesta tiene planeado hacer vinos y salvar viñedos de lugares históricos de nuestro departamento que fueron avanzados por el auge inmobiliario. Empezamos por Chacras de Coria y este 2021, si todo sale bien, sumaremos Vistalba, pero mi utopía es tener un Malbec de cada distrito de Luján de Cuyo. Sueño de Revolución son Malbec de Luján de Cuyo, veremos hasta dónde llegamos.

-¿Será sólo Malbec o tenés pensado otras variedades?

-La visión del proyecto es salvar el Malbec de cada distrito. Levantar la bandera de que podemos tener Malbec de élite mundial. No me crucé con otras variedades por ahora, pero estamos enfocados en los Malbec. La idea es seguir sumando lugares con el paso del tiempo.

-¿Qué tirada tendrá?

-Hoy por hoy la cosecha 2019 y 2020 fueron 100% experimentales, sólo una barrica (Unas 300 botellas). Por eso el proyecto todavía no está desarrollado comercialmente. Igualmente este año se aumentará ya que Vistalba apunta 1000/1200 botellas. La idea es que cada distrito tenga máximo 2000 botellas que es algo manejable, artesanal, bien auténtico y cuidado con mucho amor. No sueño hacer algo industrial.

-¿Por qué elegiste Chacras de Coria?

-Chacras de Coria me eligió a mí. Se dio así y fue el puntapié de un hermoso sueño. Hoy por hoy también asesoro Finca Adalgisa (1 ha en calle Pueyrredón) que es un emprendimiento increíble, hotel, bodega y restaurant con viñedos antiguos que manejamos con Agroecología. Creo que debemos proteger estos proyectos. Sin Malbec, Luján de Cuyo pierde protagonismo en Mendoza. Debemos traer a los turistas a visitar eso, y debemos proteger nuestras bodegas antiguas entre medio de nuestra ciudad. Ya sea Chacras, Las Compuertas, Drummond, Vistalba o mismo Ciudad de Luján tienen mucho potencial enológico y turístico.

-¿Qué otros proyectos tenés en mente?

-El proyecto que viene unido a este son mis Malbec del Valle de Uco. Está en fase experimental, ya tengo mis primeras 300 botellas. Son de Tunuyán de un lugar poco reconocido por el vino, también con la agricultura ecológica de bandera. Este año espero llegar a 1000 botellas, son plantas que podamos nosotros, cuidamos con amor y cosecharemos nosotros mismos.

Relanzamos durante 2021 “Huerta sin Fronteras” nuestra producción ecológica de hortalizas en Ugarteche con la cual esperamos llegar a muchas cocinas de Mendoza. Y bueno… sueños tengo de a montones pero vamos remando de a poco.