Se acordó entre la Nación y la Provincia el desarrollo de la cría masiva, esterilización, empaque y transporte para la aplicación de la Técnica del Insecto Estéril (TIE) en el control de Aedes aegypti. Fue a partir de un convenio marco de colaboración entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el Instituto de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Mendoza (Iscamen), y en virtud de la infraestructura y tecnología que dispone Mendoza, a través de la Bioplanta Santa Rosa y los laboratorios de Iscamen en Km 8, Guaymallén

Cabe recordar que el Iscamen posee un know how propio por desarrollar esta técnica de control denominada TIE, desde hace más de dos décadas, en el control de la mosca del Mediterráneo y haber iniciado su desarrollo para otras plagas de importancia económica como Lobesia botrana y Drosophila suzukii. Además, cuenta con la bioplanta de producción de insectos estériles más grande de Sudamérica.

El Convenio Marco firmado entre la Comisión Nacional de Energía Atómica y el Iscamen tiene como fin establecer relaciones formales de cooperación en lo que refiere a la investigación y desarrollo, como también a los servicios tecnológicos. En tanto, el acuerdo específico para el desarrollo de Aedes aegypti prevé, una vez obtenida la cría masiva y esterilización de los insectos, liberaciones en campo en sitios determinados de Argentina y la subregión Paraguay-Uruguay.

Por otro lado, se estableció que cuando de los trabajos realizados resulte la posibilidad de obtener utilidad comercial, los eventuales beneficios se distribuirán proporcionalmente, según se convenga entre las partes.

El plan de actividades proyectado en el presente acuerdo prevé el establecimiento de una colonia estable en los laboratorios del Iscamen, elaboración de protocolos de cría a escala masiva y ensayos pilotos. Las actividades y etapas siguen recomendaciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

La técnica del insecto estéril

La Técnica del Insecto Estéril es el componente fundamental en la lucha contra la mosca del Mediterráneo que lleva adelante el Iscamen en Mendoza. Se trata básicamente de un método de control biológico que supone la autodestrucción de una plaga dañina para la agricultura o para la salud humana.

Consiste en la cría masiva, esterilización y posterior liberación al medio ambiente de ejemplares machos esterilizados de una plaga, los cuales cruzarse con hembras fértiles no dejan descendencia. Disminuye así de forma ecológica la población de insecto/plaga a controlar.

Actualmente, para el control de la mosca del Mediterráneo, la Bioplanta Santa Rosa produce más de 300 millones de insectos estériles por semana, a fin de mantener los oasis declarados libres de la plaga como el Valle de Uco y el Sur provincial, aproximadamente el 70% del territorio mendocino. En tanto, los oasis Norte y Este son considerados Áreas de Escasa Prevalencia de la plaga. Ambos estatus sanitarios, reconocidos internacionalmente.

La idea de este método de control se originó en la década del 40 del Siglo XX en el Centro de Investigaciones Entomológicas del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. Su desarrollo y perfeccionamiento ha permitido que hoy se aplique como método para el control de plagas en diversos países del mundo.

Es una tecnología de control de la natalidad que aprovecha el comportamiento natural de apareo de los insectos, ya que los insectos sometidos a esta técnica se vuelven sexualmente estériles. Cuando un macho estéril es liberado en una población silvestre y se aparea con una hembra silvestre fértil, los huevos que produce no son viables. La falta de descendencia produce la disminución de la población. Esta técnica del insecto estéril (TIE) es biológica por naturaleza, no genera un impacto negativo sobre la biodiversidad y no daña el medio ambiente.

A diferencia de otros métodos y agentes de control biológico, los insectos estériles liberados no se pueden establecer en el ecosistema y, por lo tanto, no tienen potencial para causar daños adversos sobre el ambiente. Entre otras grandes ventajas, permite reducir el uso de agroquímicos.