Hotel Fuentemayor en Tunuyán

El sector hotelero lleva más de 180 días sin facturar un solo peso. Nada de ingresos y soportando sueldos, impuestos nacionales (AFIP y otros) provinciales (ATM, inmobiliario y otros) más tasas y servicios municipales.

Quienes no han convertido sus establecimientos en hospitales, se preguntan:

1. ¿Alguien imagina en el Gobierno lo que significa este escenario?. ¿Consulta a cualquier comerciante- empresario qué pasa si en 180 días no le ingresa un centavo y tiene mucho por pagar, acerca de cómo va a resolver su situación?

2. El sector hotelero está en estado terminal, de quiebra. Sabe que puede estar quizás en el verano a un 15 o 20% (subsistiendo) en condiciones normales pero ¿un año sin funcionar?

3. En tres escenarios que confluyen:

a. La pandemia,
b. El eterno descalabro económico argentino.
c. El panorama político.

La clase política ¿no se va a poner a la altura de las circunstancias y no va a declarar la Ley de Emergencia para el Sector Turismo?, en lugar de continuar por las mezquinas peleas por ver quien detenta el poder, que la alejan cada vez más de sus representados.

4. El gobierno nacional (más preocupado en seguir abusando y ajustando al sector privado) ¿no advierte la cantidad de trabajadores que están quedando y quedarán sin empleo (se calcula ya una cifra cercana al millón en toda la Argentina) y las pymes que cierran para no abrir más? (el cálculo a la fecha ronda aproximadamente entre unas 45 o 50.000 pequeñas y medianas empresas).

La pérdida, de seguir todo como está, llegará a más de 4 millones de empleos, 100 mil negocios cerrados y un país desbordado por la situación social.

Los países no quiebran las empresas sí.

La pandemia está pasando y debió estar bastante controlada tras meses y meses de aislamiento social preventivo y obligatorio. Seguramente sus consecuencias se van a seguir sintiendo por bastante tiempo más.

¿Qué hay del sector privado?, verdadero motor del crecimiento de la economía y generadora de puestos de trabajo y riqueza: Se encuentra librado a su suerte y sin la posibilidad de ejercer el más básico de los derechos, el derecho al trabajo.

El sistema empresario en general, afronta una de sus más profundas crisis, inmovilizado y sin posibilidad de tomar decisiones. A pesar de que muchos quedaron en el camino, aún estamos a tiempo de corregir el rumbo.

A los emprendedores nos sobran ideas y empuje para salir adelante. Siempre lo hemos hecho en este país.

A los gobernantes les queda restablecer las libertades que durante tanto tiempo nos quitaron y al menos generar un ambiente propicio para trabajar.

No estamos pidiendo tanto…