Vallisto, el proyecto vitivinícola comandado por los enólogos Pancho Lavaque, Marcelo Pelleriti y Hugh Ryman, acaba de alumbrar uno de los vinos del 2017.

No es complejo y no es de altísima gama. Y está hecho a partir de una variedad como es la Criolla, que reinó en la época en que las bodegas argentinas apostaban más por el volumen que por la calidad, para luego caer en desgracia a partir de los años ´80.

Y así y todo, es una de los grandes etiquetas del año.

La idea fue presentar algo completamente novedoso y que tiene el simple y sencillo objetivo de ser bebible y a un valor definitivamente razonable. Ni más ni menos que eso.

Se trata de Vallisto Extremo Criolla 2017, un tinto ligero que nació como consecuencia de una larguísima búsqueda por parte de Lavaque, que estuvo un largo tiempo rastreando un viñedo implantado con esta variedad que tuviera algo diferente para ofrecer.

Y lo encontró en Catamarca, en los Valles Calchaquíes: allí, a más de 2.600 metros sobre el nivel del mar, dio con un viñedo de uva Criolla que data del año 1898.

“Vinificamos la uva en tanques de concreto con el hollejo, sin remontaje, sin pisoneos, con una maceración súper corta”, afirmó el enólogo.

El resultado son unas 7.500 botellas de “bebibilidad” absoluta, sin sobreactuaciones.

Vallisto Extremo Criolla 2017 es un tinto de colores tenues, con notas directas pero suaves de fruta roja fresca y esa atmósfera “vinosa”, clásica de la cepa.

Vale $280. En materia de precios, todo parece ser relativo y discutible. Pero, sin hacer una apología de la inflación, otra bodega, con este vino, esta historia de extremos por detrás y la “chapa” de los enólogos, tranquilamente hubiese inflado la cifra.

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