Cuando hace 5 años atrás, Rodrigo Vega, (quien está a punto de recibirse de diseñador industrial en la UNCuyo), decidió innovar con un producto noble como la madera, no se imaginó el alcance que tendría su proyecto.

“Encaré la exploración de nuevos materiales con una concepción ligada a la sustentabilidad y junto a dos amigos y colegas comenzamos a desarrollar las primeras pruebas de lentes ópticos con madera.

Luego de mucho trabajo logramos sacar la primera línea, a la que llamamos ´Simpático Cuyo’, que nos permitió testear el producto para mejorarlo. Allí nos contactamos con la incubadora de empresas de la UNCuyo y largamos la segunda línea, un producto más comprometido y con aspectos de diseño bien marcados. Comenzamos a desarrollar la parte comercial del proyecto y la venta a través de las redes sociales. La inversión inicial fue de alrededor de $30.000”, comenta.

Rodrigo Vega, quien está a punto de recibirse de diseñador industrial en la UNCuyo, decidió innovar con un producto noble como la madera.

Un producto diferencial

Hoy, el taller de la marca funciona en la Quinta Sección de Ciudad con dos personas y una parte del proceso se terceriza.

“Trabajamos con maderas recicladas, usamos puntales de roble, eucapalito (madera local a la que llamamos ‘zonda’) o viejas barricas que nos donan algunas bodegas. Revalorizamos el material y la manufactura local, ya que partimos de un pedazo de madera y logramos obtener un lente óptico. Es una tarea muy cuidadosa, asociada a la de un luthier. De hecho, contamos con la asesoría de Javier López, referente local, quien nos ha acompañado en este camino.

Compartimos el proceso de trabajo con otro taller ya que el corte de la madera requiere de ciertas máquinas específicas que aún no tenemos pero esperamos adquirir en el mediano plazo. La parte óptica la realizamos en un laboratorio local, un socio estratégico para la precisión y altísima calidad del producto. También generamos acciones con otros emprendedores como es el caso de Matagalán (proyecto del sector del cuero) con quienes realizamos promociones o compras en conjunto”, señala Rodrigo Vega.

Acción y transformación

Con una producción mensual de entre 40 y 80 pares de lentes, Simpático Cuyo cuenta con 2 líneas de productos, una de sol con lentes polarizados y protección UV 400 y una oftalmológica para lentes recetados.

“Al principio, orientamos el producto 100 % al turismo extranjero ligado al mundo del vino. Lo comercializábamos en la vinoteca Sol y Vino y otros puntos de venta donde era muy bien recibido, principalmente por los visitantes brasileros.

Con la pandemia debimos cambiar el foco hacia el consumidor interno y para eso reforzamos el canal de venta online disponible para todo el país. Si bien nuestra idea es mantener una producción a pequeña escala, todavía hay mucho mercado por desarrollar”, indica.

Al consultarle por los precios, nos explica: “El valor del lente polarizado se ubica entre $8.900 y $11.000 (varía según el estuche que puede tener trabajos en cuero u otros detalles)”.

Finalmente, destaca: “Las expectativas son positivas, continuamos el proceso de exploración de nuevos materiales reciclados y junto a Promendoza estamos avanzando con la intención de comenzar a exportar a algún mercado específico”.