Con una gran parte de la población confinada en sus hogares, los canales de comercialización, así como la capacidad de adaptación de cada uno de ellos, toman un rol determinante en el futuro de las ventas. Desde luego que la industria vitivinícola no escapa a este nuevo ordenamiento del mercado, cuya vigencia no parece ser de corto plazo y que impone la necesidad de adaptar rápidamente las modalidades de llegar al consumidor final. Analizamos esta situación en el Observatorio Vitivinícola Argentino, un producto de Coviar, gestionado por la Bolsa de Comercio de Mendoza.

Desde el inicio de las restricciones por cuarentena, muchas industrias comenzaron un proceso de reactivación y refuerzo de sus respectivas plataformas de comercio electrónico para responder a la demanda generada por el confinamiento y amortiguar así la caída de las ventas en sus respectivos canales, básicamente el canal on trade o canal HoReCa (Hoteles, Restaurantes y Cafés).

Claramente, la crisis derivada por el Covid-19 está provocando un desarrollo de las plataformas de venta directa, evitando de esa forma depender de terceras partes. Son los llamados modelos D2C (Direct to Consumer – Directo al consumidor) y que venían con distinto nivel de desarrollo en diferentes mercados, pero que claramente la situación actual de confinamiento afianza esta tendencia que en los últimos años ha ido ganando fuerza en la industria del retail gracias a la influencia de plataformas como Amazon.

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