El ajo es uno de los cultivos más representativos de la región cuyana y uno de los más exigentes en términos de manejo y planificación. En este contexto, la nutrición vegetal se vuelve una variable clave para sostener rendimientos, calidad comercial y estabilidad productiva cuidando la sustentabilidad del suelo cada año.
Muchos productores enfrentan esquemas nutricionales con productos de uno o dos nutrientes a la vez, los cuales no acompañan la extracción y desarrollo del cultivo en cada etapa de crecimiento, llevándolos a realizar aplicaciones difíciles de coordinar con tres o más productos para lograr satisfacer la demanda o solo aplican un solo nutriente por vez, generando desbalances y no logrando así el máximo potencial esperado. Hoy, el desafío no pasa por sumar insumos, sino por ordenar la estrategia nutricional y adaptarla a las condiciones reales de cada lote, considerando suelo, agua de riego y objetivos productivos.
Nutrición pensada desde el sistema
Una nutrición eficiente comienza con el conocimiento del ambiente productivo. A partir de un diagnóstico agronómico integral, es posible diseñar soluciones que acompañen al cultivo durante todo su ciclo, desde la siembra hasta el llenado del bulbo.
La fertilización líquida a medida permite integrar la nutrición al manejo diario del ajo, ajustando formulaciones y momentos de aplicación según las necesidades reales del cultivo. Este enfoque mejora la eficiencia en el uso de nutrientes, reduce pérdidas y permite una respuesta más precisa en cada etapa del desarrollo, mejor aprovechamiento del tiempo del personal en finca.
El cultivo y sus momentos clave
A lo largo del ciclo del ajo —siembra, desarrollo vegetativo, salida del invierno, bulbificación y pre-cosecha— las demandas nutricionales varían y requieren ajustes específicos. Contar con una estrategia flexible, que acompañe estos cambios, ha demostrado ser fundamental para lograr bulbos de buen tamaño, calidad y sanidad.
Un manejo nutricional adecuado en los momentos críticos del cultivo permite favorecer el desarrollo radicular, sostener el crecimiento vegetativo y asegurar un correcto llenado del bulbo, sin caer en excesos ni aplicaciones innecesarias o agotar el recurso suelo.
Acompañamiento técnico como diferencial
En cultivos intensivos como el ajo, el seguimiento técnico continuo marca la diferencia.
Ajustar la estrategia durante la campaña, interpretar la respuesta del cultivo y anticiparse a posibles limitantes permite mejorar los resultados finales.
Nutriterra trabaja junto a productores y asesores diseñando programas nutricionales personalizados, con soluciones líquidas formuladas a medida y acompañamiento técnico permanente en campo.
Simplificar para producir mejor
Simplificar la nutrición no significa resignar rendimiento, sino trabajar con mayor precisión y eficiencia. Estrategias claras, soluciones adaptadas y soporte técnico permiten que el productor se enfoque en el manejo del cultivo, con la tranquilidad de contar con una nutrición pensada a medida.