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Simón Puebla, el mendocino que quiere crear la primera Zona Franca digital de Latinoamérica - Ecocuyo

EMPRENDEDORES | 25 MAR 2026

ECONOMíA DEL CONOCIMIENTO

Simón Puebla, el mendocino que quiere crear la primera Zona Franca digital de Latinoamérica

El emprendedor tecnológico impulsa la creación de una zona económica digital en Mendoza. El proyecto combina regulación, tecnología y capital global para atraer empresas de inteligencia artificial, blockchain y servicios digitales.




La economía del conocimiento se convirtió en uno de los sectores con mayor potencial exportador para Argentina. Hoy el país genera cerca de US$10.000 millones en exportaciones de servicios digitales, pero el objetivo de diversos actores del ecosistema es multiplicar ese número en los próximos años. En ese contexto aparece una iniciativa que busca posicionar a Mendoza como protagonista regional: la creación de la primera zona franca digital de Latinoamérica.

El proyecto está impulsado por el mendocino Simón Puebla, cofundador y Chief Business Officer de Andén, una compañía argentina que diseña y opera zonas digitales orientadas a la economía del conocimiento.

La iniciativa propone utilizar herramientas regulatorias ya existentes, como la Ley de Economía del Conocimiento y la Ley de Zonas Francas, para crear un entorno favorable para empresas tecnológicas, startups y exportadores de servicios digitales.
La idea no se limita a beneficios fiscales.

El objetivo es construir un ecosistema completo que incluya financiamiento, aceleración de startups, infraestructura tecnológica, talento universitario y vínculos con grandes compañías globales. 

Si el proceso avanza como esperan sus impulsores, la zona podría comenzar a operar este mismo año y posicionar a Mendoza como un nodo estratégico para industrias como la inteligencia artificial, blockchain y Web3.

¿Por qué elegiste Mendoza como sede para este proyecto de zona económica digital?

La decisión tiene varias razones. Primero, porque la provincia cuenta con talento, universidades y una cultura emprendedora muy fuerte. Pero además hay una razón personal. Mi papá siempre me enseñó que había que devolver a Mendoza la suerte que hemos tenido y la vida que logramos; tanto él como mi mamá. Esa conexión con la provincia me hizo siempre buscar algo para intentar devolver. 

Pero tampoco es una devolución gratuita: Mendoza tiene la capa educativa, tiene un gran mindset innovador: tocamos la puerta y nos abrieron de par en par con ganas de ayudar y de entender cómo podía llevarse esto a cabo. Por eso también la elegimos.

¿Cómo surge la idea de crear una zona franca digital en Argentina?

Nos dimos cuenta de que si no empezábamos a impulsar cambios regulatorios enfocados en tecnología dentro del país, todo el esfuerzo de desarrollo del ecosistema podía quedar en vano. Podía aparecer un cambio político o un contexto diferente y todo ese talento terminar eligiendo otros destinos.

Entonces empezamos a trabajar y a apoyar a la CNV (Comisión Nacional de Valores), por ejemplo, en el desarrollo del sandbox de tokenización. Y con la ambición de convertir a Argentina en la capital de la inteligencia artificial, entendimos que había que ir hacia un mecanismo que ya existe en el mundo: las zonas económicas especiales.

¿Cómo podría Argentina convertirse en capital de inteligencia artificial y servicios digitales?

Hoy Argentina exporta cerca de 10 mil millones de dólares en servicios digitales, pero el objetivo es llegar a 50 mil millones. La pregunta entonces es: ¿cuáles son los mecanismos para lograr ese crecimiento?

Uno de ellos es generar espacios regulatorios que incentiven a las empresas a quedarse. Hoy muchas startups argentinas terminan constituyéndose en Delaware u otros países, o directamente operan desde afuera.

Eso implica que Argentina pierde talento y empresas por falta de claridad regulatoria. La idea de este proyecto es justamente crear condiciones para que esas empresas puedan constituirse y operar desde el país.

¿Cómo funcionaría una zona franca digital en Mendoza?

Nos dimos cuenta de que en Argentina ya existen dos leyes que podrían combinarse: la ley de Economía del Conocimiento y la ley de Zonas Francas.

Si se combinan ambas, que además tienen beneficios acumulables, se podría generar una zona especial para exportación de servicios digitales. La idea sería digitalizar el concepto de zona franca y adaptarlo a la economía del conocimiento.

No es sencillo, porque implica un proceso de conversación con el Estado y los tiempos del sector público son distintos a los de las startups. Pero ese es el camino en el que estamos trabajando.

¿Por qué crear una zona económica digital es más complejo de lo que parece?

Porque la magia de una zona económica digital no está solo en la ley. En el mundo hay más de 7.000 zonas económicas especiales, pero solo funcionan entre 200 y 250. Muchas fracasan porque se conciben únicamente como un marco legal, sin desarrollar el ecosistema alrededor.

Cuando diseñás una zona económica tenés que pensar en negocio, inversión, educación, aceleración de empresas, incubadoras, acceso a capital y servicios tecnológicos. También hay que atraer partners internacionales, inversores y empresas que apoyen a las startups.

Las mejores zonas económicas especiales son las que combinan lo público y lo privado. Cuando el Estado y el sector privado trabajan juntos en el diseño y la ejecución, los resultados suelen ser mucho mejores. Si uno mira casos como RAK DAO o DMCC en Medio Oriente, el impacto que tuvieron fue enorme precisamente porque lograron esa articulación.

¿Qué ventajas tiene Mendoza frente a otros polos tecnológicos?

Hay varios elementos que se están alineando. Por un lado, inversión que está llegando a Mendoza, tanto en tecnología como en otros sectores. También hay un movimiento cultural y social que posiciona a la provincia.

Además existe un ecosistema tecnológico pequeño pero muy activo, especialmente en el mundo blockchain y cripto, con emprendedores que trabajan muchas veces de forma bastante anónima pero con gran capacidad.

Y hay algo que no es menor: la calidad de vida de Mendoza, que es innegable y cada vez más valorada por el talento tecnológico.

¿Qué oportunidades abre este proyecto para empresarios y emprendedores?

Si hablamos, por ejemplo, de una empresa que exporta servicios digitales o forma parte de la economía del conocimiento, este proyecto le daría condiciones para que le convenga radicar su empresa y operar desde Argentina. Eso incluye beneficios regulatorios, acceso a capital, incubadoras, aceleradoras, venture capital y también infraestructura tecnológica.
Además, si Mendoza crece como hub tecnológico, muchas empresas van a necesitar servicios alrededor: legales, tecnológicos, financieros, logísticos. Eso genera oportunidades para muchas compañías locales.

¿Qué beneficios podrían tener las empresas dentro de la zona franca digital?

Todavía estamos en una etapa de conversaciones y de beneficios potenciales. Se apunta a beneficios impositivos, incentivos vinculados a la economía del conocimiento, y facilidades para la contratación de talento.

También estamos pensando mucho en el acceso a capital, créditos tecnológicos, infraestructura cloud, herramientas de inteligencia artificial y servicios financieros digitales, incluyendo el uso de stablecoins.

¿Cuáles son los próximos pasos para que la zona franca digital sea una realidad?

El primer paso es confirmar formalmente que la primera zona pueda desarrollarse en Mendoza. Estamos muy cerca, pero todavía falta cerrar ese proceso.

En paralelo estamos desarrollando la plataforma tecnológica y conversando con startups de toda la región para entender qué necesitan realmente.

También estamos trabajando en cerrar la ronda de inversión para el proyecto. Hasta ahora hemos levantado alrededor de 1,3 millones de dólares, con la idea de cerrar una ronda cercana a 2 millones.

¿Quiénes están invirtiendo en el proyecto?

Entre los inversores están Protocol Labs, que tiene más de 20 mil millones de dólares en activos bajo gestión y más de 750 empresas dentro de su ecosistema.

También participa Odisea, uno de los aceleradores más fuertes del ecosistema tecnológico en Centroamérica, además de otros fondos y founders vinculados al mundo Web3 y blockchain.

¿Cuándo podría empezar a operar la primera zona franca digital de la región?

A mí me gustaría que esto esté operativo en el tercer trimestre del año. Todo el equipo de Andén está empujando para que esto suceda este año.

¿Hay otros proyectos vinculados a inteligencia artificial?

Sí, hay algo interesante que estamos explorando: la posibilidad de crear un sandbox para agentes de inteligencia artificial, un espacio de experimentación dentro de la economía real.

No es el objetivo principal ahora mismo, pero podría ser una línea complementaria con un impacto enorme a nivel de marketing global y atracción de talento tecnológico.