En el Ideathon de Vendimia Tech 2026, con cerca de 2.000 asistentes y más de 60 equipos de toda la región, un niño de quinto grado se subió al escenario y presentó un proyecto que el jurado no pudo ignorar.
Su nombre es Roberto Bascuñan Garello, apodado "Betito". Junto a su equipo Cerro Hellfire, desarrolló LoriCoin: una aplicación de finanzas tempranas para chicos que combina inteligencia artificial, blockchain de Stellar y una moneda digital propia, con supervisión parental. El resultado fue el segundo puesto en el track de blockchain.
La idea no vino de un laboratorio ni de un tutorial: vino de la vida real. De perder el vuelto en el kiosco, de ver a una compañera gastar sin querer los ahorros de otra, de entender que los chicos manejan dinero todos los días sin que nadie les enseñe cómo hacerlo bien.
"La idea surgió de cosas que nos pasan siempre en la escuela, como el vuelto del kiosco o no saber manejar la plata. A varios de nosotros nos habían pasado situaciones parecidas", cuenta Betito sobre el origen de LoriCoin.
Más que una App
LoriCoin es solo el capítulo más reciente de una historia que viene de antes. Betito ya había expuesto en eventos de The Mars Society Argentina y otros, donde presentó una colección de cohetes espaciales que él mismo fabricó con material reciclable: el Falcon de SpaceX, el New Shepard de Blue Origin y el Unity de Virgin Galactic, entre otros. Acá recuerda el apoyo de Gabriel Caballero. Modelos de hasta 8 piezas construidos a mano por un chico que entonces tenía incluso menos años.
Hoy, su proyecto en curso es un R2-D2 de Star Wars de 60 centímetros, impreso en 3D, que una vez terminado de lijar y pintar será ensamblado con un Arduino para que encienda luces y se mueva de forma autónoma. Un proyecto que lleva dos meses y que sigue en proceso.
"Cuando me dijo que iban a estar Mateo Salvatto y Marcos Bruno, me entusiasmé mucho más porque en uno de los cohetes hicimos una cabina con fotos de ellos. Me saqué una foto con Mateo, me dio consejos y conocí mucha gente que me ayudó", dice Betito
Betito había leído años atrás "La batalla del futuro", el libro de Salvatto, que le despertó el interés por la tecnología. Y a Marcos Bruno ya lo conocía de las actividades de The Mars Society, donde justamente presentó sus cohetes.
El pitech, los nervios y el podio
Subirse al escenario frente a un jurado no es fácil para nadie. Para un niño de 10 años, menos. Pero Betito lo hizo, y lo hizo bien.
"Al principio me dio miedo, pero después empecé a recordar todo lo que habíamos preparado y creo que salió bien, porque varios jurados me lo dijero"
El equipo usó Gemini, Google Stitch y Lovable para desarrollar el prototipo y demo. El nombre Cerro Hellfire nació de una anécdota del evento mezclada con el fanatismo de Betito por Stranger Things.
Tras el logro, Betito quiere seguir con LoriCoin y agradece especialmente a toda la organización de Vendimia Tech y a su primo Joaquín Soto, parte clave del equipo Cerro Hellfire.