domingo 16 de junio de 2024 - Edición Nº5186
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Turismo Y Gastronomía | 31 may 2024

Daniel Piccolo, de rockstar a emprendedor turístico en Luján: “Todo lo que gané en la música lo puse en este proyecto"

El popular músico, conocido internacionalmente por ser el baterista y socio fundador de los Enanitos Verdes, tiene un complejo de cabañas en Piedras Blancas, Potrerillos, y pronto inaugurará un bar temático en la zona.


Con la cantidad de giras nacionales e internacionales y de hoteles lujosos en los que ha estado alojado, sin duda, Daniel Piccolo sabe qué desea un turista y cómo atenderlo. El músico, quien fue baterista y socio fundador de Enanitos Verdes, banda ícono del rock cuyano y latinoamericano, siempre soñó con vivir en la montaña y lo logró. Instalado en Piedras Blancas (Potrerillos, Luján de Cuyo), tiene un complejo de cabañas en donde invirtió prácticamente todo lo que ganó con la reconocida banda. El lugar se llama Piccolo Borgo (Pequeño Pueblo en italiano) y, antes de fin de año, inaugurará un bar temático allí mismo.

Así, en medio de la majestuosidad de la montaña mendocina, Piccolo ha creado un emprendimiento turístico que fusiona la tranquilidad de la zona con la calidez de sus cabañas de tronco. En una entrevista exclusiva con Ecocuyo, compartió los detalles de este proyecto que marca un nuevo capítulo en su vida.

-¿Qué te llevó a tener un emprendimiento turístico en plena montaña?

-Siempre sufrí mucho al dejar a mis seres queridos para viajar con Enanitos. En las rutas veía esas casitas en el campo e imaginaba una familia viviendo en la tranquilidad del lugar. Y, desde las primeras giras hasta la última, el deseo estaba intacto: quería vivir de esa manera. Antes de terminar mi vida con la música, compré el terreno. Venía a Piedras Blancas seguido ya que mi hermana menor tiene una cabaña aquí. El lugar me atrapó. Con el tiempo, los hijos desplegaron sus alas y terminé instalándome solo en plena montaña.

-¿Cuánto tiempo te llevó concretar este proyecto y de cuánto fue la inversión que realizaste?

-Empecé a finales de 2013. Una vez construida la primera cabaña, comencé a quedarme por varios días, alternando con alguna actividad relacionada con la música en la Ciudad de Mendoza. A comienzos de 2016, me mudé definitivamente. Estoy usando todo lo ahorrado en las grandes giras con Enanitos. Nunca gasté dinero más que en lo esencial. Mis bienes están declarados y blanqueados. Y todo lo que tenía fuera de Argentina lo traje para invertirlo acá.

- ¿Qué es lo más complejo y lo más satisfactorio de haber cumplido este sueño?

- Las cabañas son de tronco. Los constructores levantaron paredes, pusieron los techos y todo lo que es cañerías por debajo del piso. De ahí en más, he hecho todo yo, al principio con la ayuda de mis dos hijos varones. Y lo más difícil ha sido el tratado y sellado de los troncos. Lo satisfactorio es haber cumplido el sueño de hacerlo con nuestras manos. Haber mantenido el entusiasmo y haber tenido la capacidad de aprender un poco de todo y ver que el resultado ha sido lo que estaba en mi cabeza.

- ¿Qué ofrece el lugar al visitante?

-Este lugar es para descansar, desenchufarse, disfrutar de la naturaleza, la majestuosa montaña y de nuestras cálidas cabañas, equipadas con todo nuevo y de primera calidad.

-¿Está pensado para turistas nacionales o internacionales?

-El lugar está pensado para quien quiera visitarnos. Hasta ahora solo hemos recibido argentinos. Aunque están, por demás, a un buen nivel para recibir a turistas de otros países.

-¿Qué capacidad tiene el lugar y cómo se puede reservar? 

-Son cuatro cabañas. Solo dos están disponibles para alquilar. En la tercera vivo yo y la cuarta, hasta el momento es mi taller y depósito. Pronto terminaré lo que está en construcción y habilitaré las cuatro. Tienen capacidad para cuatro adultos por cabaña. En caso que vengan con niños podemos recibir hasta seis personas por cada una. Ya que cuentan con habitación matrimonial y otra con cuatro camas. No están publicadas en ningún medio. Estamos haciendo una clientela maravillosa de boca en boca: gente amiga, y recomendados por ellos. ¡Vamos despacio pero muy bien!

-¿Podemos decir que es un negocio familiar?

-Todo el servicio es personalizado. Mi hija es quien se encarga de comunicarse con los posibles visitantes, enviarles información, precios, recomendaciones, etcétera. Ella es quien maneja la agenda y me da la libertad de poder seguir haciendo lo que más me gusta: ¡trabajar! Nosotros nos encargamos de la limpieza y el preparado de cada cabaña. En mis viajes, tuve la oportunidad de hospedarme en hoteles de renombre internacional y se lo que es entrar en una habitación donde todo está impecable. Consideramos que nadie lo va a hacer mejor que nosotros mismos. Nosotros recibimos a las personas y estamos a disposición para lo que necesiten.

-¿Los visitantes te reconocen al llegar?

-Mayormente, no. Ya hace años que desaparecí de los medios. Y la verdad es que prefiero que sea así. Para los que me reconocen, estoy totalmente abierto a charlar sobre las experiencias vividas como integrante de Enanitos Verdes. Siempre hay palabras de agradecimiento por haberle puesto música en sus años de juventud y no tanto. 

-¿Tenés algún proyecto futuro en mente para adaptarte a las demandas cambiantes del mercado turístico de la zona y asegurar el crecimiento continuo del negocio?

- El proyecto final está en marcha. Estoy construyendo un bar en el frente del complejo. Obviamente será temático con respecto a la música. Digamos que estoy a un 40% de terminarlo. El edificio ya está armado, y trabajo todo el día dentro del mismo. Soy carpintero de cuna y, como dije, hago de todo. Siempre respetando los planos hechos por profesionales.

-¿Cuál es la situación de la zona para recibir al turista: considerás que cuenta con la infraestructura y servicios necesarios? ¿Hay apoyo por parte del Estado hacia los emprendedores turísticos?

-Este maravilloso lugar sigue siendo elegido por los turistas gracias a la hospitalidad y el esfuerzo de los propietarios de casas, complejos y comerciantes de la zona. No hay ningún tipo de inversión por parte del Gobierno de Mendoza, la comuna y los que nos proveen los servicios esenciales. La Municipalidad de Luján nos cobra por servicios que no da, y los que da, dejan mucho que desear. La luz se corta por un estornudo y, con la falta de ella, nos quedamos sin internet y hasta sin señal de celular (dependiendo de la compañía). Está todo "atado con alambre". No hay alumbrado público.

Hace poco asfaltaron un tramo a la cachetada, no sé cuánto durará. Con esto, la Avenida del Sol, que une Las Vegas con Piedras Blancas, se transformó en una ruta, donde las altas velocidades no concuerdan con la pasividad acostumbrada del lugar. Nos cansamos de pedir cartelería y reductores de velocidad…¡No hay plata! Sin embargo, ¡todos los impuestos son altísimos!.

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