El mercado inmobiliario argentino cerró 2025 con su mayor volumen de operaciones en casi veinte años: más de 69.000 escrituras en la Ciudad de Buenos Aires, un 26,8% más que el año anterior. El crédito hipotecario reapareció como protagonista —las escrituras con hipoteca se triplicaron respecto a 2024— y la demanda que estuvo paralizada durante años volvió a activarse.
En Mendoza, ese impulso se potenció además con el blanqueo de capitales, el levantamiento del cepo y la derogación de la Ley de Alquileres.
“Hubo una etapa larga de wait and see —la gente esperaba, postergaba, dudaba. Ese momento terminó. Hoy quien sigue esperando le está cediendo terreno a quien ya decidió actuar”, señala Emilio Aguiló, socio fundador de Balmest.
Lo que cambió en Mendoza: un mercado con dinámica propia
Mendoza no es Buenos Aires, y eso es una ventaja. El mercado mendocino tiene sus propios tiempos, sus propios perfiles de comprador y una relación particular con el ladrillo como reserva de valor.
“Acá la decisión de construir o comprar siempre tuvo un componente de proyecto de vida, no solo de inversión financiera. Eso hace que la demanda sea más sólida y menos volátil que en otros mercados”, explica Aguiló.
“El ladrillo en Mendoza siempre fue refugio de valor. Lo que cambió hoy es el contexto geopolítico, económico y el posicionamiento de Mendoza como destino de inversión inmobiliaria, destacó.
Desde la ingeniería, Diego Noras aporta una mirada complementaria: “Cuando analizamos un proyecto, miramos tres cosas: la zona, la tipología y el momento del ciclo. En este momento, las tres variables están alineadas en varios puntos del Gran Mendoza. No es algo que vemos todos los años".
PERSPECTIVA 2026
Un año bisagra para el ladrillo mendocino
Los analistas del sector coinciden: 2026 es el año en que la recuperación iniciada en 2024–2025 se consolida o se diluye. Los factores a favor son concretos. El blanqueo liberó fondos que se están volcando a inmuebles y nuevos desarrollos. La derogación de la Ley de Alquileres recompuso la oferta locativa y devolvió rentabilidades superiores al 6% anual.
Los proyectos en pozo registran revalorizaciones anuales de entre el 9 y el 13%, convirtiendo al segmento en el de mejor rendimiento del mercado residencial actual.
“En Mendoza hay proyectos que hoy cierran bien en términos de rentabilidad, plazos y calidad. Nuestro trabajo es que el cliente llegue a ese proyecto con la información y el respaldo técnico para tomar una buena decisión", dice Diego Noras, ingeniero civil y socio de Balmest
Desde Luján de Cuyo, Maipú hasta Godoy Cruz, Balmest lleva años ejecutando proyectos residenciales en el área metropolitana mendocina -obra gruesa, administración de obra y desarrollo propio.
“Lo que nos diferencia es que no vendemos “metros cuadrados”: acompañamos todo el proceso, desde el análisis del terreno hasta el post venta años posteriores a la entrega de la llave. Eso tiene un valor enorme para quien está encarando una obra por primera vez, y también para el inversor que ya conoce el mercado y exige precisión”, concluye Aguiló.