El nuevo informe de remuneraciones provinciales de diciembre de 2025 vuelve a dejar una señal muy clara para Mendoza: la provincia continúa creciendo salarialmente, pero cada vez enfrenta mayores tensiones para competir por talento frente a economías de mayor productividad y renta.
La remuneración promedio registrada del sector privado mendocino alcanzó los $2.161.292, con una variación interanual de +32,4%.
Sin embargo, el dato más relevante probablemente no sea el crecimiento nominal. El dato importante es la posición relativa.
Mendoza se ubica en el puesto 18 del ranking nacional y se encuentra un 22% por debajo del promedio país, cuyo valor asciende a $2.774.423.
El problema no es solamente salarial
Durante años, Mendoza logró sostener competitividad empresarial apoyándose en:
Pero el nuevo escenario económico está tensionando ese modelo.
Hoy muchas empresas mendocinas enfrentan simultáneamente:
* dificultad para atraer perfiles especializados,
* migración de talento hacia sectores extractivos,
* presión salarial creciente,
* estructuras organizacionales más exigidas,
* caída de tolerancia de las nuevas generaciones a salarios rezagados.
Y ahí aparece un fenómeno silencioso que Recursos Humanos ya está viendo con claridad: el problema dejó de ser únicamente “cuánto aumentar”. El verdadero problema empieza a ser competitividad laboral.
El impacto Patagonia: un aspirador de talento
Neuquén lidera el ranking salarial argentino con remuneraciones promedio superiores a los $4,7 millones mensuales.
Eso significa que, en promedio, un trabajador registrado privado en Neuquén gana más del doble que uno en Mendoza.
Y aunque las estructuras productivas son completamente distintas, el efecto derrame sobre el mercado laboral existe.
Mendoza ya compite indirectamente con:
* petróleo,
* minería,
* energía,
* servicios vinculados a Vaca Muerta,
* proyectos extractivos regionales.
Especialmente en perfiles:
* técnicos,
* ingeniería,
* mantenimiento,
* logística,
* IT,
* mandos medios especializados.
Muchas compañías mendocinas hoy no solamente compiten entre sí.
Compiten contra mercados con otra escala salarial.
El nuevo desafío de las empresas mendocinas
En contextos inflacionarios, gran parte de la discusión salarial se concentraba en “no perder contra la inflación”.
Pero con la desaceleración inflacionaria observada en 2025, empiezan a aparecer otros problemas más profundos.
Ahora las empresas necesitan preguntarse:
* ¿qué propuesta de valor ofrecen además del salario?
* ¿cómo sostienen compromiso?
* ¿cómo desarrollan liderazgo?
* ¿cómo retienen perfiles críticos?
* ¿cómo mejoran productividad?
* ¿cómo generan carrera en estructuras más chicas?
Porque cuando las diferencias salariales regionales son tan amplias, el salario por sí solo muchas veces deja de alcanzar como herramienta competitiva.
Mendoza y una oportunidad estratégica
Pero también hay otra lectura posible.
Mendoza posee ventajas que muchas veces el mercado subestima:
* calidad de vida,
* ecosistema emprendedor,
* cercanía organizacional,
* cultura empresarial más flexible,
* fuerte identidad regional,
* capacidad de innovación PyME.
El desafío para las organizaciones mendocinas probablemente no sea copiar salarios de economías extractivas —algo muchas veces inviable— sino construir modelos laborales más inteligentes.
Empresas donde:
* el liderazgo tenga peso real,
* el desarrollo profesional sea tangible,
* la cultura no sea discurso,
* la flexibilidad sea genuina,
* y el salario forme parte de una propuesta integral.
Lo que viene
El mapa salarial argentino está mostrando algo mucho más profundo que diferencias de ingresos.
Está mostrando distintos modelos económicos conviviendo dentro del mismo país.
Y Mendoza quedó en una posición incómoda: demasiado desarrollada para competir por costo bajo,
pero todavía lejos de las economías de alta renta.
Por eso, probablemente, el próximo gran desafío empresarial mendocino no sea solamente económico. Va a ser estratégico.
Cómo sostener talento, productividad y competitividad en un mercado laboral cada vez más desigual.