Mientras gran parte de la industria alimentaria enfrenta un escenario desafiante por la desaceleración del consumo interno y la reconfiguración de los mercados, la multinacional Simplot mantiene una estrategia de crecimiento sostenido desde su planta ubicada en Mendoza.
Con una fuerte orientación exportadora, la compañía refuerza su red de productores, ampliando el desarrollo agrícola y apostando por la expansión de la categoría de papa prefrita congelada en toda Sudamérica.
La empresa produce actualmente más de 130.000 toneladas de papa por año y transforma ese volumen en alrededor de 70.000 toneladas de producto terminado, destinado tanto al mercadoargentino como a distintos países de la región.
"Las expectativas son seguir creciendo y consolidando el negocio acá en la provincia con nuestros productores de materia prima y fortaleciendo las ventas", afirmó Rodrigo López, gerente de Desarrollo Agrícola de Simplot Argentina.
La planta mendocina es actualmente la única instalación de Simplot para la categoría de papas en Sudamérica. Desde allí se abastecen mercados estratégicos como Argentina, Brasil y Uruguay.
Según detalló Elsa Monroy, gerente de Entrenamiento y Desarrollo Comercial para Latinoamérica, durante el último ejercicio fiscal la compañía alcanzó una producción regional de aproximadamente 71.000 toneladas.
"Al cierre de nuestro año fiscal 2025, nuestra producción fue de 71.000 toneladas, de las cuales 25.000 se quedaron en Argentina, 30.000 fueron para abastecer el mercado brasileño y unas 13.000 para Uruguay", explicó Monroy.
A esos destinos se suman envíos menores hacia Chile y otros países sudamericanos.
La ejecutiva destacó que Mendoza ocupa un lugar estratégico dentro de la red global de la compañía: “Mendoza reúne las características correctas para la siembra y cultivo de las variedades de papa que necesitamos para elaborar una papa prefrita congelada", señaló.
Rodrigo López explicó que la empresa Simplot tiene un establecimiento propio de 750 hectáreas, al que se le suma una amplia red de productores asociados: "Tenemos un campo propio de 750 hectáreas y llegaremos a unas dos mil hectáreas con productores entre el Valle de Uco y la zona Este de Mendoza", precisó.
El reto más grande, según explicó, es seguir creciendo junto a esos productores y acompañarlos para que alcancen los estándares necesarios: "Uno de los desafíos más importantes es crecer con nuestros productores para que se acoplen a nuestras exigencias de calidad de materia prima y de
abastecimiento", indicó López.
Una de las particularidades del modelo productivo de Simplot en Mendoza es su fuerte perfil exportador.
Según los últimos informes, “entre el 60% y el 70% de la producción tiene como destino mercados externos, mientras que el resto se comercializa dentro de Argentina”, explicó López.
Ese posicionamiento internacional le permite a la empresa amortiguar parcialmente los efectos de las fluctuaciones del consumo doméstico.
Para Simplot, el principal desafío ya no pasa únicamente por producir más, sino por desarrollar una categoría que todavía tiene amplio margen de crecimiento en Argentina y Latinoamérica.
Elsa Monroy sostiene que existe una oportunidad significativa para aumentar el consumo de papa prefrita congelada en los canales gastronómicos.
"Argentina y el resto del Cono Sur todavía son mercados que tienen mucho por desarrollar y con mucho potencial para una papa prefrita congelada", aseguró.
Según explicó, la categoría global mueve actualmente alrededor de 43 billones de libras, equivalentes a aproximadamente 19,5 millones de toneladas, mientras que Latinoamérica representa apenas el 10% de ese volumen.
Dentro de ese escenario, la compañía avizora un crecimiento sostenido para los próximos años. "Argentina tiene una proyección de crecimiento compuesto del 6,8% hacia 2030 y Latinoamérica del 5,2%", señaló.
Buena parte de la estrategia comercial de Simplot está orientada a modificar hábitos históricos dentro del sector gastronómico. Monroy describe este proceso como una verdadera "revolución de lapapa":
"Lo que hay que cambiar es este pensamiento de cómo una papa prefrita congelada tiene más ventajas que desventajas", afirmó.
La ejecutiva considera que todavía existe un fuerte apego cultural a la preparación tradicional desde cero en restaurantes y locales gastronómicos:
"En Argentina todavía está muy arraigado hacer una papa frita desde cero, con papa fresca. Para mejorar esto hay una fuerte labor de capacitación,
entrenamiento y demostración del valor que tiene utilizar un producto prefrito congelado", explicó.
Según detalló, las ventajas incluyen ahorro de tiempo, optimización de espacios, reducción de costos ocultos y una mayor estandarización de la calidad.
"Tenemos un producto que ya está estandarizado, con una consistencia para todos los clientes en cualquier día o momento que vayan al restaurante", sostuvo Monroy.
Tras varios años de inversiones en infraestructura industrial y agrícola, la compañía no prevé anuncios de gran escala en el corto plazo para la planta mendocina.
"Hemos estado invirtiendo tanto a campo como en industria desde hace seis años que empezó a trabajar la fábrica y estamos bien", indicó López.
Sin embargo, la inversión continúa enfocada en otras áreas estratégicas. Monroy destacó que la empresa está destinando recursos a capacitación comercial, generación de demanda fortalecimiento del vínculo con productores agrícolas.
"Estamos invirtiendo mucho en esfuerzos de entrenamiento de agricultores para que tengan cosechas más eficientes y más productivas. Hay mucha intencionalidad de la compañía para tener una presencia más robusta en todo el mercado de Sudamérica y Latinoamérica", señaló Monroy.