El 8 de julio de 1959, en una mañana fría y sin sol del invierno mendocino, Rafael Pérez Elizalde encendió por primera vez las luces de su laboratorio.
Tenía 26 años, un guardapolvo recién planchado con un propósito que lo acompañaría toda la vida: cada paciente merece ser atendido con respeto, con escucha y con una calidez que alivie la inquietud de quien llega buscando respuestas.
Ese día, mientras atendía en soledad a sus primeros pacientes, comenzó una historia que no se mide solo en años, sino en gestos: manos que contienen, palabras que calman, miradas que transmiten confianza. Una historia que sigue viva porque Rafael nunca dejó de aportar su sensibilidad, su ética y su mirada innovadora, que, a sus 93 años, continúa iluminando el camino del laboratorio.
Hoy, su hijo -el Dr. Rafael Pérez Elizalde- y su compañera -la Dra. Susana Ravazzani- sostienen ese legado cada mañana. Lo hacen acompañados por un equipo que combina comprensión y tecnología, ciencia y vocación, precisión y calidez. Que entiende que detrás de cada muestra hay una vida, una preocupación, una familia esperando un resultado.
Pérez Elizalde Análisis Clínicos vive cada jornada como una oportunidad para superarse. La ciencia avanza, la tecnología se transforma y las nuevas generaciones impulsan al laboratorio a mantenerse siempre en la primera línea del conocimiento. Pero hay algo que nunca cambia: la certeza de que un
estudio debe reflejar exactitud, claridad y confianza, tanto al médico como al paciente.
Todos los análisis -desde los más simples hasta los de alta complejidad- se realizan bajo estrictas normas de calidad IRAM ISO 9001:2015.
Cada integrante del equipo cuida los procesos con dedicación, asegurando acompañamiento y resultados entregados en 24 horas para que cada paciente reciba información precisa cuando más la necesita.
Ciencia para la vida es Pérez Elizalde Análisis Clínicos. Porque detrás de cada estudio hay un deseo profundo: cuidarse, prevenir, vivir con bienestar.